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¿Qué necesito para tener una página web?

Si has llegado hasta aquí es porque te estás planteando tener una página web. Enhorabuena, estás en el sitio indicado.

En este artículo te contaré todo lo que necesitas para tener tu web.

La idea

Antes de comenzar, vayamos al principio. Lo primero que necesitas es algo que nadie te puede dar: Tener algo que contar.

Una web es una herramienta de comunicación muy potente, que te abre un abanico enorme de posibilidades, pero si no tienes nada que quieres comunicar, será como poseer el mejor de los coches si saber a dónde ir con él.

Por ello, antes de seguir leyendo pregúntate: ¿Qué mensaje quiero trasmitir desde mi web?

No tiene porqué ser algo complejo. Tal vez solo desees comunicar que tienes un negocio y cómo pueden contratar tus servicios. O, por qué no, compartir tus experiencias en un blog de viajes. Tal vez aspires a vender tus productos online.

Hay tantos motivos para tener una página web como ideas. ¿Tienes claro cuál es el tuyo? Si es así, continuemos.

La idea es necesaria para tener una página web

Necesidades para tener una página web

  • Esquema de contenidos.
  • Servidor.
  • Dominio.
  • SSL.
  • Diseño e implementación.
  • Configuración.
  • Contenidos.

Esquema de contenidos

Ya sabes qué quieres comunicar, es decir, tienes un objetivo. Este objetivo, por ahora, es demasiado amplio y debemos aterrizarlo un poco más.

Para comunicar esa idea, ¿cuál es la manera más adecuada?

Si únicamente pretendes ofrecer información básica de tu negocio: Servicios, ubicación, horario y datos de contacto, Tu esquema de contenidos deberá distribuir de manera coherente esos puntos.

Por ejemplo de web básica:

  • Portada: En ella se enunciarán los servicios, mostrará el horario y ofrecerá con enlaces de contacto y/o un formulario.
  • Página de servicios: Página en la que desarrollas en qué consiste cada servicio. Qué aporta al potencial cliente cada uno de ellos.
  • Página de contacto: Sección con mapa, horario, líneas de autobuses y metro, formulario de contacto, teléfono, enlaces a redes sociales, etc.

Con esto tendrías una web básica que permite que nuestros potenciales clientes lleguen a nosotros.

Generalmente conviene tener una página web un poco más avanzada, que disponga de un blog desde el que demostrar nuestro dominio del sector, aportar valor y posicionarnos en Google como referente de nuestra área.

Si tu objetivo es vender, habrá que añadir una sección de tienda, página de producto, carrito, check-out, intranet de cliente, etc.

Una web es una herramienta de comunicación muy potente.

También puede que desees ofrecer servicios directamente en la web: Cálculo de presupuestos, servicio de atención al cliente, suscripción a boletines y un sin fin de opciones. Todo dependerá de cómo sea tu negocio y qué desees ofrecer desde tu web.

Servidor

Un servidor -o hosting– es un ordenador que está permanentemente conectado a internet y es accesible -en principio- desde cualquier parte del mundo. En él estará guardada tu página web.

Aunque podrías tener este ordenador en tu casa u oficina, en la mayoría de casos no es la mejor opción, ya que suele resultar mucho más caro, tener un peor rendimiento y ocasionar problemas de seguridad.

Por ello, lo habitual es contratar el servidor con un proveedor especializado.

Servidor web

¿Por qué subcontratarlo? ¿De verdad genera tantos problemas?

Repasemos los puntos anteriores uno por uno:

El precio

El tráfico de tu web no será continuo. Tendrás picos, momentos con muchas visitas simultáneas y horas -probablemente por la noche- a las que no entre nadie.

Si pretendes auto alojar la web en tus instalaciones, deberás tener una conexión a Internet y unos equipos capaces de dar respuesta al caso peor -el momento de mayor tráfico-.

Es decir, si tu media está en 100 visitantes/hora, pero cuando publicas en redes sociales aumentan a 1000 visitantes/hora durante una mañana, tendrás que tener un servidor apto para esos 1000 visitantes. Es decir, necesitarás pagar todo el coste de un sistema 10 veces mayor.

Al subcontratar el servicio, como estarás en un servidor con otras muchas webs y no todas tendrán los picos en los mismos instantes, podrás contratar una capacidad para atender a esos 1000 visitantes/hora al precio de lo que te costaría montar un servidor para unos 200 visitantes/hora.

Rendimiento

Está directamente relacionado con el punto anterior. Alojar tu propia web limita tu rendimiento al ancho de banda que tengas contratado y a la capacidad de tu ordenador. Tienes una probabilidad mucho más alta de alcanzar la capacidad máxima de tu sistema y, por tanto, que la web caiga por sobrecarga.

Además, salvo que compres un sistema de baterías que permita salvar cortes de luz, un apagón, que salten los plomos o tener que mover el servidor para limpiar, hará que tu web desaparezca de Internet hasta que todo vuelva a estar operativo.

A no ser que compres un equipo redundante, si tienes que reiniciar el servidor -para actualizarlo, o porque se haya «colgado»-, también tendrás la web caída hasta restablecer el servicio.

Seguridad

Los servidores remotos ofrecen un servicio de mantenimiento que se encarga, entre otras cosas, de realizar copias de seguridad y mantener actualizados los cortafuegos y las versiones de software, de modo que se minimice el riesgo de sufrir un ataque.

Si alojas la web tú mismo, deberas estar atento a todas las amenazas y actualizar tu sistema continuamente.

Esto tiene un coste alto y te tocaría correr con los gastos íntegros. Si subcontratas el servicio, lo pagaréis entre todos lo clientes de la empresa.

Un servidor -o hosting– es un ordenador que está permanentemente conectado a internet y es accesible -en principio- desde cualquier parte del mundo. En él estará guardada tu página web.

Además de este aspecto, tener un servidor online en tu propia red, especialmente si no está perfectamente configurado y actualizado, es una puerta abierta para que hackers maliciosos accedan a tu negocio y puedan causar daños en tus equipos o robarte información.

El dominio

Para tener una página web también necesitas un dominio. Esto es su nombre. Toda web necesita uno, ya que, además de ser su nombre, es la dirección por la que se accede a ella.

En el caso de esta web, el dominio es webycomunicacion.es

Dominio web

Certificado SSL

(Sí, eso del candadito que aparece junto al nombre de tu web).
El certificado SSL es un conjunto de ficheros que se instalan en le servidor con varias finalidades.

La idea original era que el visitante pudiera comprobar que se trata de la web auténtica y no una copia fraudulenta. Hoy en día, este uso sólo se aplica en entornos de grandes empresas o administraciones públicas.

Los beneficios reales son que cifra el contenido, de modo que evita muchos robos de credenciales de usuario; mejora de velocidad de la web; genera confianza en el visitante y Google lo premia.

Diseño e implementación

Hemos visto los elementos técnicos necesarios, pero para tener una página web, también necesitas la web en sí. Y ¿Qué es una web?

Antes lo hemos abordado desde el punto de vista de su utilidad: «Una herramienta de comunicación muy potente».

Ahora lo definiremos de un modo más técnico: Una web es un conjunto de ficheros -gráficos, código bases de datos- que, alojados en un servidor, son accesibles -a través de un dominio- desde un navegador conectado a Internet.

Estos ficheros hay que crearlos y/o personalizarlos y depositarlos, de manera adecuada, en un servidor. En ésto consiste la fase de diseño e implementación.

Hay que decidir cómo se deberá ver –diseño– la web (disposición de elementos, colores, tipografías, tamaños, etc.) e implementarlo -programación-.

Configuración

En el punto anterior mencionábamos la necesidad de que los ficheros de la web estén correctamente depositados en el servidor. Ésto es lo primero de lo que se ocupa la configuración.

El servidor debe estar correctamente configurado de tal modo que los elementos de la web sean accesibles desde el exterior, pero -por ejemplo- sólo los pueda modificar una persona autorizada. Evita que se muestren contenidos sensibles o que no deben ser vistos por cualquiera.

Una web es un conjunto de ficheros -gráficos, código bases de datos- que, alojados en un servidor, son accesibles -a través de un dominio- desde un navegador.

Además, se ocupa de aspectos de gestión de caché, optimización SEO y una larga lista de acciones que deben ser realizadas.

Contenidos

Aquí empieza la parte bonita.

Ya que tenemos todo el armazón montado toca llenar de contenido la web: Cargar las imágenes -logotipos, cabeceras, fotos de posts, etc.- y añadir los textos de páginas y entradas. En esta fase también se ajustan los enlaces de los menús y se definen meta textos para la optimización SEO.

¿Para tener una página web realmente necesito todo ésto?

La respuesta es clara: .

No solo no se puede prescindir de ningún elemento, sino que podríamos seguir sumando a la lista: Estrategia de marketing, gestión de contenidos, análisis y gestión de tráfico, etc.

¿Esperabas que fuera más sencillo? En realidad, no es tan complicado como parece. La primera vez, como todo, cuesta. La segunda, un poco menos y cada vez se obtienen mejores resultados con menor esfuerzo.

Si lo necesitas, puedes pedirnos ayuda escribiendo a hola@webycomunicacion.es para que estudiemos tu caso y te hagamos una propuesta sin ningún compromiso.

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