Caché: Aliada y enemiga

La memoria caché se creó para agilizar acciones frecuentes, pero ¿hasta qué punto nos ayuda?

Caché: Aliada o enemiga

¿Qué es la caché?

La caché es una memoria en la que almacenamos aquellos datos que, previsiblemente, necesitaremos una y otra vez.

Podríamos decir que es como el cajón de la mesita de noche. En él guardamos el libro que estamos leyendo, el cargador del teléfono móvil, unos auriculares, unos pañuelos, etc. En definitiva, aquellas cosas que podremos querer usar sin levantarnos de la cama.

La memoria caché -particularmente la caché empleada en navegación web- guarda los elementos que, probablemente no cambien en una página. También puede almacenar datos comunes entre diferentes secciones –logotipos, cabeceras, etc.-. Incluso puede llegar a albergar información empleada por diferentes webs. Éste sería el caso -por ejemplo- de las tipografías.

¿Dónde se encuentra esta memoria?

Teniendo en cuenta que la navegación web consiste en solicitar información a un servidor (el ordenador que tiene guardada la web) y mostrarla en el navegador web, es fácil entender que hay dos ubicaciones principales: Servidor y navegador.

Es como el cajón de la mesita de noche. En él guardamos […] aquellas cosas que podremos querer usar sin levantarnos de la cama.

Caché del servidor

Se encuentra en el servidor que contiene la web. Su gestión es responsabilidad exclusiva de los responsables de la web.

Permite que éste proporcione la información con rapidez, ya que se omiten tareas en ocasiones complejas. Evita que la web sea construida cada vez que un internauta desea consultarla.

Caché del navegador

Es una parte de la memoria del dispositivo desde el que se visualiza la web.

Aunque los responsables de las diferentes webs pueden indicar sugerencias de cómo debe comportarse, el responsable último es el usuario.

Se trata de un punto clave, ya que evita realizar consultas repetitivas al servidor web. De este modo, además de evitar que dicho servidor trabaje innecesariamente, reducimos las transferencias de información a través de la red. Ello reduce el flujo de datos, con el consiguiente ahorro, no solo de consumo de ancho de banda, sino también de tiempo.

Ventajas

Como hemos visto, esta memoria permite ahorrar recursos, tanto al proveedor de la web como al visitante. Además, agiliza los procesos, mejorando la calidad de usuario.

Inconvenientes

Hasta ahora hemos mencionado los aspectos positivos. Pero no podía ser todo perfecto. La caché tiene dos inconvenientes importantes: El consumo de memoria y la gestión de su renovación.

Caché: Aliada o enemiga

Consumo de memoria

Es sencillo. Si tenemos un dispositivo con poco espacio de almacenamiento, debemos optimizar su uso. Si lo empleamos en almacenar datos de webs que visitamos una vez y no volveremos jamás a ellas, estamos desperdiciando un bien limitado.

Gestión de renovación

Si algo caracteriza Internet es su dinamismo. Las webs cambian con frecuencia. De poco sirve almacenar la portada de un periódico digital que leemos con frecuencia. Lo que nos interesa de él es justamente que cambia continuamente.

Únicamente será útil registrar las partes estáticas. Sin embargo, ¿qué sucede cuando éstas cambian? ¿Qué ocurre si se actualiza la identidad corporativa del periódico? Podría darse el caso de que estemos viendo la información actualizada con un tipo de letra o unos colores anticuados.

De poco sirve almacenar la portada de un periódico digital que leemos con frecuencia.

Si solo nos importa la información, tal vez no sea una gran problema. Pero pensemos ahora en otro tipo de web para el que la estética sea un elemento clave. Por ejemplo un estudio de fotografía, de arquitectura, una galería de arte, etc.

En estos casos, tener un diseño atractivo y actual puede ser clave para lograr la venta.

Quienes nos dedicamos al desarrollo web también nos encontramos frecuentemente con este problema. Tras enviar una propuesta al cliente, es frecuente que éste solicite pequeñas variaciones de estilo. Una vez realizados los cambios e informado el interesado, accede para comprobar si se ha logrado el resultado deseado y no percibe cambios. ¿Por qué? Simplemente porque está viendo una versión de la web que está almacenada en su ordenador. Ha accedido a la propuesta inicial y no a la página actual.

Caché: Aliada o enemiga

¿Cómo se puede solucionar?

La solución es muy sencilla. Basta con borrar la caché del navegador. Dependiendo del programa empleado se realizará de una u otra manera. Unas veces será una opción de la sección de configuración. Otras, de historial, pero la opción siempre existe.

En resumen

La caché reduce el consumo de recursos y agiliza la navegación web, mejorando la experiencia de usuario.

Sin embargo, puede quedar obsoleta, por lo que es necesario borrarla con cierta frecuencia, especialmente cuando es espera un nuevo diseño.


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