
Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin miedo te
espero (x2)
Ahora que no hay tierra que pisar
Aunque todo en mí me pide
abandonar
Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin miedo te
espero (x2)
Cielos, ejércitos,
luz y tinieblas,
la noche y el día,
el sol, las estrellas,
cantad, bendecid al Señor
Que rompan los mares,
los ríos que corran,
que naden los peces,
retumben las olas,
cantad, bendecid al Señor
Los montes y cumbres,
los fríos y heladas,
ganados y fieras,
las aves y plantas,
cantad, bendecid al Señor
Hijos de hombres,
que rían y lloren,
que abracen, que corran
que griten y adoren,
cantad, bendecid al Señor
Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin
miedo te espero (x4)
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:
¿es lícito pagar impuesto al César o no?».
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».
Le presentaron un denario.
Él les preguntó:
«De quién son esta imagen y esta inscripción?».
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
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VOZ EN OFF
Se acercaron esos fariseos a ti.
Igual que yo ahora, igual que nosotros.
Y tú, sólo con mirarlos, sabes qué hay en su corazón.
Sabías qué había en el corazón de los fariseos, y sabes qué hay en mi corazón hoy, ahora.
Y, sin dejar de quererlos, precisamente porque les quieres, quieres enseñarles. Pides una moneda.
“Lo que es del cesar, dádselo al César.”
Los impuestos, el dinero, la ley.
Cumplidla. Dad lo justo.
Pero lo que es de Dios…
“Lo que es de Dios dádselo a Dios.”
Y ¿qué es De Dios, Jesús?
¿Qué tengo que darle a Dios?
¿Qué querías de los fariseos?
De Dios son vuestros corazones.
Y no hay moneda en el mundo que pueda comprar el corazón de ninguno de mis hijos.
De Dios sois vosotros, y a Dios le pertenecéis.
Del César las leyes del mundo
De Dios la ley del amor. La entrega confiada.
Del César los éxitos, los afanes, las comparaciones.
De Dios la vida. Vuestras vidas. Vuestros sufrimientos
Del César los que buscan riquezas y poder.
De Dios los pobres de espíritu, los necesitados, los que tienen sed.
Por eso descansamos en tí nuestras dudas, miedos y dolor.
Porque somos tuyos, te pertenecemos.
Por eso,aquel día diste esa respuesta a los fariseos.
Y me la das hoy a mí.
“Dad al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es de Dios.”
Quiero poder cerrarte en un
paréntesis de brazos,
entrelazando los míos con los tuyos
Quiero crear contigo un círculo sin
afueras
incluir en el movimiento al mundo
entero
Y prestarte mi cuerpo para ese abrazo
eterno
Invítame a entrar en ese abrazo y
aprendiz en esta escuela
Dejando la indiferencia viviré de
rodillas y abrazado
Dejando las diferencias viviré de
rodillas y abrazando
Quiero apretarte en el vientre de tu
madre aún no nacido,
siendo hombre ensangrentado y
crucificado
Quiero abrazarte en la blanca Hostia y
en la vida que me has dado
En el sufriente y en quien tengo al
lado.
Siendo siempre Tú, prójimo y
necesitado.
Invítame a entrar en ese abrazo y
aprendiz en esta escuela
Dejando la indiferencia viviré de
rodillas y abrazado
Dejando las diferencias viviré de
rodillas y abrazando
Dejando la indiferencia viviré de
rodillas y abrazado
Dejando las diferencias viviré de
rodillas y abrazando
Quiero alabarte sin parar
todos los días.
Que tu presencia sea el anhelo
de mi vida.
Yo quiero hacer tu voluntad.
Señor yo te quiero agradar.
Y quiero darte
siempre el primer lugar.
Yo quiero darte
siempre el primer lugar.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Quiero adorarte sin parar
todos los días.
Que tu presencia sea el anhelo
de mi vida.
Yo quiero hacer tu voluntad.
Señor yo te quiero agradar.
Y quiero darte
siempre el primer lugar.
Yo quiero darte
siempre el primer lugar.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.