Verdaderamente ha resucitado

🗓 26 de abril de 2022


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Libertad

Quiero vivir la vida,
Que sepa gozar de todo,
Que no me venda a la falsa
diversión.
Que busque la felicidad,
En mi interior.
Que busque la felicidad.

Quiero apostar por grandes
ideales,
Que sepa que mi vida vale,
mucho más, mucho más
Que no me venda a la mediocridad,
Que busque servir y amar,
servir y amar.


Quiero acertar en mis elecciones.
Que sepa distinguir el bien, y el mal.
Que no me venda a ser como los
demás.
Que busque lo que vale la pena, lo que
vale la pena,

Quiero ser libre,
Que sepa esclavizarme por amor.
Que no me venda, al capricho ni a la
pasión.
Que busque la libertad interior
en Ti, en Ti.

Quiero apostar por grandes
ideales,
Que sepa que mi vida vale, mucho
más, mucho más.
Que no me venda a la mediocridad,
Que busque servir y amar, servir y
amar. (X2)


Evangelio

Del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

¿Por qué tienes miedo?

A veces yo también tengo miedo.
Miedo porque no te encuentro,
Miedo porque no te siento.
Miedo por el qué dirán.
Miedo ayer, miedo hoy, miedo mañana.
Por miedo cierro las puertas del corazón.
Al mundo.
Y a ti.

En este abismo de temor mi alma grita.
Porque sin ti cae en un pozo sin fondo.
Sólo Tú puedes atravesar esta coraza.
Sólo Tú eres capaz de romperla, de llegar al fondo.
Y cómo un rayo de esperanza, entras.
Y te pones en medio.
Tu luz entra.
Tu amor entra.
La vida vence a la muerte.
Y el miedo se va.
Me inunda la alegría.
Y descanso en tu Paz.

Pero Tú me enseñas tus heridas.
Tus marcas de guerra.
O mejor,
Tus marcas de amor.
Llagas que esconden la belleza de tu corazón,
Llagas que de la muerte han hecho vida.

Parece que todavía duelen,
Pero no por lo que has pasado.
Este dolor es un dolor distinto,
Dolor amargo del rechazo de alguien por quien se daría hasta la vida.
Por quien de hecho, has dado la vida.
Dolor ante un mundo que pierde la esperanza, que sigue avanzando, pero con los ojos cerrados a tu amor.
Dolor, Jesús, al verme a mí, que si no veo no creo, y si creo, no me atrevo a mirarte.
Y menos, a dejar que Tú me mires.

Pero Tú no te rindes.
El amor te puede,
Y una vez más, la misericordia mueve tu corazón.
Por eso me das tu Espíritu.
Soplas sobre mi tu Espíritu vivo, que me renueva, que de pronto me llena de esa Paz.
Un Espíritu que me abraza y que me envuelve.
Tu amor, directamente, derramado sobre mí.

Y por eso Jesús, ahora te miro y te lo vuelvo a pedir.
¡Lléname con tu Espíritu!
¡Vive Tú en mí!
Que mire como Tú miras,
Que hable como Tú hablas.
Que sea capaz de salir ahí fuera,
Y llevarles tu paz,
Que no necesite ver para creer,
Y que cada vez que dude y cierre las puertas,
Pueda escucharte a ti decir:
¿Por qué tienes miedo?


Sencillamente

Creo, sencillamente
quiero disfrutar de
la serenidad del creer.
Desligar el creer del sentir,
creo, mi Dios, ¡y basta!

Te creo en tus Misterios
sin entenderlos
te creo en mí y en el Pan Blanco,
en el prójimo y en la Creación,
sin verte en ningún lado.

Creo, Señor, sencillamente
Porque creer es confiar
¡Cómo me gusta creerte
sintiendo dudas,
sintiendo dudas,
sintiendo dudas!

Digo que eres Amor
escucho que soy tu amado
no siento y qué más da,
¡te quiero y eso basta!

Amo, Señor, sencillamente
porque amar es entregarse
¡Cómo me gusta amarte
estando frío,
estando frío,
estando frío!

Espero en tu Palabra,
vivo en tu Promesa,
¡gozo en Ti lo que aún me falta!

Espero, Señor, sencillamente
porque esperar es descansar
¡Cómo me gusta esperarte
sintiendo miedo,
sintiendo miedo,
sintiendo miedo!

Creo, amo, espero
cómo me gusta seguirte
sintiendo dudas
estando frío
sintiendo miedo
cómo me gusta
cómo me gusta

¡Creerte, amarte y esperarte!
Sigo sencillamente.


Que no se pierda ninguno

Llamaré, entraré, miraré, escucharé,
sonreiré
Amaré, preguntaré, acariciaré,
comprenderé, abrazaré
Verbos de la misericordia, verbos que
harán nuevo nuestro mundo

¡Que no se pierda ninguno!
¡Que no se pierda ninguno!


Te conoceré en su voz, te escucharé
en su dolor, te consolaré
Te alimentaré y acompañaré, y en tu
nombre preguntaré:
¿qué quieres que haga por ti?
Pregunta de la misericordia, pregunta
que hará nuevo nuestro mundo.

¡Que no se pierda ninguno!
¡Que no se pierda ninguno!


Hu, hu, hu
Hu, hu, hu

¡Que no se pierda ninguno!
¡Que no se pierda ninguno!


Vértigo

Quiero encontrarte
Quiero contarte mis planes, hacerte reir.
Quiero maravillarme
Quiero saber mirarte en la puesta de Sol
Quiero lo que Tú quieras
Quiero la fuerza que tienes para conquistar

Y a veces tengo vértigo,
no consigo apreciar
que sobran las palabras,
Basta con suspirar.
(x2)

Quiero entregarme
Quiero un mar de ilusiones poder navegar
Quiero abrirte la puerta
Quiero dejar que Tú seas la luz que hay en mí.

Y a veces tengo vértigo,
no consigo apreciar
que sobran las palabras,

basta con suspirar.
(x2)

Lerelerelerelere
lerelerelere
que sobran las palabras,
Basta con suspirar.

Y a veces tengo vértigo,
no consigo apreciar
que sobran las palabras,

basta con suspirar.
(x2)