Todos por todos

🗓 13 de septiembre de 2022


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Todos por todos

Río se levanta en un aplauso:
banderas, voces libres
comenzando a revivir.
“Hagan lío”, dejen que el abrazo
del amor más grande estalle
en un milagro por Madrid.

Cruzamos el Atlántico,
desbordando vida nueva y porvenir.
Los últimos románticos
de una historia que no puede tener fin
El futuro ya está aquí,
y que fácil fue decir siempre que sí

Cuántas madrugadas, Pobre Loco,
Aprendiendo de rodillas
Con tu rostro a recibir
Sonreir, mirar siempre a los ojos,
celebrar la vida,
hacer de todo un gozo y compartir

Pringados abrazándonos a la libertad
de darnos sin medir.
Poetas confiándonos
a un amor que ya arde de un a otro
confín,
el futuro ya está aquí:
La revolución se muere por seguir

Todos por todos
Todos por todos
La revolución empieza aquí:
Todos por todos (x3)

Todos por todos
Todos por todos
La revolución empieza aquí:
Todos por todos


Evangelio

Del santo evangelio según san Lucas (15,1-10):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Alegraos

Corro.
No sé a donde voy,
Ya no recuerdo de donde vengo.
Ahora sólo corro.
Más rápido,
Más lejos.
Un paso detrás de otro.
Un día detrás de otro.

La cabeza me pesa,
El corazón me duele.
Los problemas se acumulan
Y las heridas escuecen.
Huir parece la única opción.
Así que sigo corriendo,
Sin mirar atrás.
Pero tampoco mirando hacia delante:
Sólo me veo a mí,
Sólo me hundo en mí.

Entonces al correr tropiezo.
Y al tropezar me caigo.
Una vez más me derriba la misma piedra,
Esa que que aparece siempre en mi camino,
Que no consigo saltar,
Que así, yo sola, no soy capaz de esquivar.
Es ese pecado que me ata.
Que me recuerda mi debilidad,
Y que rasga cada vez más mi corazón.

¿A dónde quiero llegar?
¿Para qué volver a levantarme?

He caído.
Pero al caer, paro.
Y al parar, por primera vez, levanto la mirada.
Ahí estás Tú.
Entre el ruido,
Entre la gente.
Entre el barro que me cubre entera.
Ahí estás Tú.

No te conozco y no sé quién eres.
Si alguna vez te he visto,
Siempre ha sido mejor mirar hacia otro lado.
Pero ahora, te tengo delante.
Y esta vez, no soy capaz de moverme.
Yo sola no puedo,
Ya no.

De repente te tiras al barro.
A mi barro, mi suciedad, mi pecado.
Te tiras y te manchas.
No te importa.
Has venido a pringarte.
Y al darme la mano, el mundo se para.
Y al levantarme, sé que no estoy sola.
Y al abrazarme, todo deja de doler.

Me dices que me estabas buscando,
Que soy tu oveja perdida.
Que has venido a empujar esa piedra conmigo,
Y que si quiero, te quedarás a mi lado.

¡Claro que quiero Jesús!

Entonces me cargas en tus hombros.
Y me llevas contigo.
Todo es paz, todo es gozo.
Te miro,
Me miras.
Sonríes,
Sonrío.

Y Tú empiezas a gritar:
¡Alegraos conmigo!


No se que viste en mí (Estación I)

Ahí estás Tú, esperando la sentencia
en silencio. Se alza un grito entre la
gente,
que prefiere a un criminal antes que a
ti.

Y allí estás Tú, tan llagado que cuesta
reconocerte,
entre burlas e insultos, sin amor sin
amigos,
hemos huido todos de la cruz.

Pues yo también he sido uno de
ellos,
he preferido cualquier cosa antes
que a Ti,
te he dado la espalda un sinfín de
veces,
no he dejado que te muevas en mí,
y aun así dices que me amas, no sé
qué viste en mí.

¿Qué viste en mí? Sabes que yo no
merezco tanto,
pero yo necesito, tu amor infinito.
Por favor, no me dejes sin Ti.

Ayúdame a que valga la pena,
me he dado cuenta que no puedo
estar sin Ti.
Que valga la pena: que viva tu
condena,
junto a María de rodillas ante Ti.
Perdóname, ahora aquí me tienes,
derramado a tus pies.


Sé que cometí el error de anteponer a
tus caminos la razón.
Sé que volveré a caer, más de mil
veces fallaré a tu perdón,
y aun así dices que me amas, no sé
que viste en mí.


Noche

Por tu Iglesia, que te espera a oscuras,
por tu pueblo que te reza aguardando
la aurora.
Te rogamos, te rogamos.
Por las naciones paganas,
que tienen sed de ti sin saberlo.
Ten piedad, ten piedad.

Por los pueblos oprimidos por el
totalitarismo
y la opresión de la mentira.
Por aquellos perseguidos por tu
nombre, que se ocultan para orar
y aquellos extraídos de su hogar.
Por sus perseguidores,
cegados por el odio,
“Perdónales, Padre,
no saben lo que hacen.”

Por los que no nos aman,
por los que no sabemos amar.
Por los que sufren y agonizan
y hoy duermen en el hospital.
Por los que es su última noche
y cuyos ojos no verán el nuevo día.
Ten piedad, ten piedad.

Por todos los que sufren la tentación
del suicidio,
por los dispuestos a dejar ganar al
mal.
Por aquellos cuyas noches son
interminables,
y a los que la angustia
les ha quitado la paz.

Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison,
Kyrie Eleison.


Por aquellos que trabajan en la
prostitución
y se ven obligados a vender su amor.
Por los que caen en la trampa
del vicio y las drogas.
Por los que hoy duermen en prisión,
por los que hoy esperan su ejecución,
por aquellos a los que torturan,
Por criminales, por los ladrones,
por los que erran en soledad,
por los que sufren
la indiferencia de los demás.

Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.

Por la ciudad,
por todos sus habitantes,
que en sus sueños solo existas Tú.
Por nuestros difuntos que aún no han
visto tu Rostro,
por los alejados entre la multitud.
Por los niños que descansan en el
seno de su madre,
por las mujeres que van a dar a luz.
Para que reine tu paz en cada hogar,
por los que quieren
saciar tu sed de amar.

Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison,
Kyrie Eleison.


Ten piedad (x10)
Ten piedad, Señor, ten piedad.


Bendito

Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante

Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!

Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!


Madre de Hakuna

Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.

Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.