
Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
Quiero poder cerrarte en un
paréntesis de brazos,
entrelazando los míos con los tuyos
Quiero crear contigo un círculo sin
afueras
incluir en el movimiento al mundo
entero
Y prestarte mi cuerpo para ese abrazo
eterno
Invítame a entrar en ese abrazo y
aprendiz en esta escuela
Dejando la indiferencia viviré de
rodillas y abrazado
Dejando las diferencias viviré de
rodillas y abrazando
Quiero apretarte en el vientre de tu
madre aún no nacido,
siendo hombre ensangrentado y
crucificado
Quiero abrazarte en la blanca Hostia y
en la vida que me has dado
En el sufriente y en quien tengo al
lado.
Siendo siempre Tú, prójimo y
necesitado.
Invítame a entrar en ese abrazo y
aprendiz en esta escuela
Dejando la indiferencia viviré de
rodillas y abrazado
Dejando las diferencias viviré de
rodillas y abrazando
Dejando la indiferencia viviré de
rodillas y abrazado
Dejando las diferencias viviré de
rodillas y abrazando
Del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Voz en On
Vamos a ser claros:
No me entero de nada.
Soy cero consciente,
Y esto es así.
Por muchas vueltas que le dé,
Por muchas conclusiones que saque,
Sigo sin darme cuenta de lo que está pasando ahora mismo:
Dios, en un trozo de pan, me está mirando.
Dios, pan.
Dios, blanco.
Dios, mira.
Dios, yo.
Dios y yo.
Todo y nada.
Padre e hijo.
Amado y amante.
Salvador y salvado.
Aquí.
Ahora.
Ahora!!!!
Pues eso,
Que efectivamente,
No entiendo nada.
Pero menos mal que justamente eso,
Es lo que menos te importa.
Te da igual, Jesús.
Te da igual lo que pase por mi cabeza,
Porque lo que Tú quieres es lo que pasa por mi corazón.
Sólo quieres mi corazón.
Eso es lo que piden tus ojos.
Y eso es lo único que ves.
Lo quieres tal cual es, débil y herido.
Tan sucio y tan perdido que ya no es más que capaz de darse golpes.
Golpes que gritan y que piden ayuda,
Porque ya no puede latir solo.
Golpes de dolor.
Golpes de súplica.
Golpes de misericordia.
Jesús, ¡ten compasión de mí!
¡Explícamelo Tú!
¡Sáname Tú!
Que no es cuestión de hacer,
De conquistar,
De avanzar,
De luchar.
Que es dejar que hagas Tú,
Que me moldees Tú,
Que me salves Tú.
Dejar que me mires,
Dejar que me ames.
Yo solamente acogerte,
Abrirte la puerta,
Recibirte,
Dejarte entrar.
Vamos a ser claros:
No necesito enterarme de nada.
Me basta con que te enteres Tú.
Sin nada viniste al mundo, sin nada te
vas,
ni tan solo donde reposar.
En hora de soledad, de abandono
total,
yo quiero dar la cara por Ti.
Quiero estar donde estás Tú,
desclavarte de la cruz.
Con todo el amor que me das Tú,
envolverte con mi vida,
enterrarte dentro de mi corazón,
de donde nadie te pueda sacar,
para que así puedas descansar.
Ahora todo ya ha pasado, ya somos
hijos de Dios,
se ha cumplido nuestra redención.
Tú has muerto por mí, Jesús,
mi esperanza está en la cruz,
¡quiero que en mi alma vivas Tú!
Quiero estar donde estás Tú,
desclavarte de la cruz.
Con todo el amor que me das Tú,
envolverte con mi vida,
enterrarte dentro de mi corazón,
de donde nadie te pueda sacar,
para que así puedas descansar.
Quiero ser como tu madre, que te
cuidó hasta el final.
Ser como Tú y dar la vida para acabar
con el mal.
¡Resucita en mí! ¡Ven ya!
Quiero estar donde estás Tú,
esconderte dentro de mi corazón,
de donde nadie te pueda sacar,
para que así puedas descansar.
Quiero alabarte sin parar
todos los días.
Que tu presencia sea el anhelo
de mi vida.
Yo quiero hacer tu voluntad.
Señor yo te quiero agradar.
Y quiero darte
siempre el primer lugar.
Yo quiero darte
siempre el primer lugar.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Quiero adorarte sin parar
todos los días.
Que tu presencia sea el anhelo
de mi vida.
Yo quiero hacer tu voluntad.
Señor yo te quiero agradar.
Y quiero darte
siempre el primer lugar.
Yo quiero darte
siempre el primer lugar.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.