
Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
Todos me dicen que tú estás.
Nada veo. Nada siento.
Es difícil. Yo no puedo.
Siempre he querido ir más allá.
Estoy tranquilo y con cierta paz.
Quiero hacerlo, quiero hacerlo.
Nada me podrá parar.
En mi encuentro contigo:
Señor creo que tú estás,
aún sin verte ni sentirte
me palpita el corazón y se derrite en tus manos.
Señor creo que tú estás,
aún sin verte ni sentirte
quiero conocerte cada día un poco más.
Óyeme no te dejo de hablar.
Parece que hable solo.
No me quiero rendir ya.
Quizá un abrazo tuyo bastará.
Lo sé, no debo sentir más.
Pero anhelo el sentimiento,
de sentir que ahí estás.
Amar sin sentir, eso sí es amar.
Señor creo que tú estás,
aún sin verte ni sentirte
me palpita el corazón y se derrite en tus manos.
Señor creo que tú estás,
aún sin verte ni sentirte
quiero conocerte cada día un poco más.
Un poco más.
Toda la belleza
que me rodea,
que despierta en mí
un mayor porqué.
Cuanto más abres los ojos
menos ves.
¿Por qué yo? ¿Por qué aquí?
Y todo es.
Me enamoro, sonrío lloro,
se me eriza la piel.
Si me rompo me asusto y corro
no se hacia quién.
Todo apunta a algo
es más loco creer,
que es azar, que aquí no hay más
y no hay un quién.
Entre las anestesias
y la hipnosis de lo sensible,
he bajado los brazos,
relajado los puños,
he encontrado algo puro
que me deja ser niño.
Alguien que no conozco
el artista más vivo.
Y algo se ha removido
en lo profundo.
Ooooh oooh oooh (x2)
Hay algo tan romántico,
tan inmenso e infinito.
Hay tanta belleza que asusta,
porque me pone en el segundo
sitio.
Pero hoy el miedo es distinto,
todo lo real es heredad.
Hoy el dolor es acompañado,
hoy soy hijo soy amado.
Hoy soy con, soy para, soy rodeado
por el abrazo de alguien tan real,
que tiene que ser verdad.
He pasado de lo casual
a lo causal.
He cruzado el umbral
con miedo y al final.
Lo reconozco soy pequeño
y eres tan real.
Estás aquí, la relación
da un paso más.
Los colores que me faltaban
han llovido de ti.
Sin embargo es mi
decisión buscarte en mí.
Lo creado y admirado
me apunta a Ti.
Yo decido si profundizo
o me quedo aquí.
En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:
“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.
Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.
El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».
Se acercaron esos fariseos a ti.
Igual que yo ahora, igual que nosotros.
Y tú, sólo con mirarlos, sabes qué hay en su corazón.
Sabías qué había en el corazón de los fariseos, y sabes qué hay en mi corazón hoy, ahora.
Y, sin dejar de quererlos, precisamente porque les quieres, quieres enseñarles. Pides una moneda.
“Lo que es del cesar, dádselo al César.”
Los impuestos, el dinero, la ley.
Cumplidla. Dad lo justo.
Pero lo que es de Dios…
“Lo que es de Dios dádselo a Dios.”
Y ¿qué es De Dios, Jesús?
¿Qué tengo que darle a Dios?
¿Qué querías de los fariseos?
De Dios son vuestros corazones.
Y no hay moneda en el mundo que pueda comprar el corazón de ninguno de mis hijos.
De Dios sois vosotros, y a Dios le pertenecéis.
Del César las leyes del mundo
De Dios la ley del amor. La entrega confiada.
Del César los éxitos, los afanes, las comparaciones.
De Dios la vida. Vuestras vidas. Vuestros sufrimientos
Del César los que buscan riquezas y poder.
De Dios los pobres de espíritu, los necesitados, los que tienen sed.
Por eso descansamos en tí nuestras dudas, miedos y dolor.
Porque somos tuyos, te pertenecemos.
Por eso,aquel día diste esa respuesta a los fariseos.
Y me la das hoy a mí.
“Dad al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es de Dios.”
Mira este corazón,
no desea nada más que
encontrarse con Tu Amor.
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo, derrámalo.
Mira este corazón,
no desea nada más que
encontrarse con Tu Amor.
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo, derrámalo.
Sé que ahora escuchas Tú mi voz.
Ven, date prisa en socorrer a este
grito, a este clamor.
Ven ahora a mi interior,
ven a irrumpir con Tu gran fuerza
y Tu poder transformador
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo.
Mira este corazón,
solo Tú puedes llenar
ese vacío, ese dolor.
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo, derrámalo. (x2)
Sé bien que Tú en mí quieres vivir,
que mi deseo es la entrada
para que vengas a mí.
Ven, que no te quiero dejar ir
quiero escucharte y dejar que seas
Tú quien viva en mí.
Sé que todos buscan como yo,
que está gimiendo el universo, que
este canto es su expresión.
Ven, que el cosmos y la creación
ya no contienen ese anhelo,
ya no aguantan el ardor.
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo.
Derrámalo (x4)
Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante
Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!
Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.