Haced lo que él os diga

🗓 17 de mayo de 2022


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Evangelio

Del evangelio según San Juan 13, 31-33a. 34-35

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros».

Por amor

Te queda poco aquí Jesús.
Pronto partirás al Padre.
Pero antes, una última cosa.
Casi la única cosa:
Que nos queramos.
Que nos queramos más.

Tú nos has querido.
Tú nos has amado hasta el extremo.
Lo has dado todo.
Lo has entregado absolutamente todo.
Y lo has hecho por amor.
Ese corazón dejó de latir por amor.
Esos clavos atravesaron tu piel por amor.
Y esa cruz que parecía ser muerte, no fue más que vida, una vez más, por amor.

Ahora sólo deseas una cosa:
Que ese amor que venció a la muerte,
Permanezca entre nosotros.
Que reine en este mundo.
Que viva en cada uno.
Para que de esta forma, puedas quedarte Tú.
Que se quede aquí,
Que te quedes Tú.
De mirada en mirada,
De abrazo en abrazo.
De corazón en corazón.

De nada sirve seguirte Jesús, si no te sigo con ellos.
De nada sirve quererte, si no te quiero en ellos.
Ellos.
Cada una de las personas que has puesto en mi vida.
Cada uno de esos corazones que has puesto a mi alrededor para que pueda encontrar el tuyo.

Jesús, que me olvide de mí.
Que rompa la barrera de mis problemas, mis agobios, mis quejas.
Que deje de poner primero mis cosas.
Que deje de poner primero mis sentimientos.
Que deje de poner primero el yo.

Ayúdame a romper con este muro.
Ayúdame a saltar a fuera, al mundo, al prójimo.
Que abra los ojos.
Que deje de ir a lo mío.
Porque si solo me miro a mí, no puedo verles a ellos.
Y si no puedo verles a ellos, no puedo encontrarte a ti.