Estamos desintegrados

🗓 26 de octubre de 2021


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Quiero cenar contigo

(DIOS)
Te conozco, estoy a tu puerta y llamo;
si me oyes, me abres, entraré:
¡Quiero cenar contigo!

(ALMA)
Preocupada por lo que piensan,
presionada, por el éxito enajenada.
¿Por qué vivir con miedos,
si de mí nada quieres sino a mí?

(DIOS)
Vayas a donde vayas siéntete enviado.
Vengas de donde vengas siéntete esperado.
Que cuando escuches quieras recibir,
y cuando mires lo hagas a través de Mí.
Que lo des todo,
y dejes abolida cualquier posesión propia.

(ALMA)
Lo mío, Señor, es lo pequeño, lo insignificante:
saca Tú de mi nada lo gigante.

(DIOS)
Te conozco, estoy a tu puerta y llamo;
si me oyes, me abres, entraré:
¡Quiero cenar contigo!

Vayas a donde vayas siéntete enviado.
Vengas de donde vengas siéntete esperado.
Que cuando escuches quieras recibir,
y cuando mires lo hagas a través de Mí.
Que lo des todo,
y dejes abolida cualquier posesión propia.


Evangelio

Del santo evangelio según san Marcos (10,46-52):

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.» Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí.» Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.» Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.» Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver.» Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.» Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Mirada

Él gritaba más.
Él seguía llamándote.
¡Jesús! ¡Jesús!
No se rinde,
No se cansa.
Sabe que estás ahí,
Sabe que le estás escuchando.

Todos le mandan callar.
¿Cómo va a pararse para ti?
¿No ves que tiene cosas más importantes que hacer?
Pero nadie puede callar el deseo de su corazón.
Él quiere ver,
Grita porque quiere ver.
Quiere que le abras los ojos,
Al mundo,
A la vida.
Y tiene la certeza, de que puedes hacerlo.
No importa la gente,
No importa lo que digan.
¡Tú estás aqui!
Tú me escuchas, ¡Hijo de David!

Y sigue gritando.
Y yo también quiero gritar.
Ver tu rostro,
Ver tus manos,
Verte…
¡Quiero verte Jesús!
Ahora en este pan,
Después en mi casa con mi familia,
Mañana cuando me cruce a esa señora en el metro…

Quiero ver tu rostro sediento en el que sufre,
Quiero ver tus manos en las caricias de mi madre,
Quiero ver tus pies cansados en los problemas de mi amigo.

Por eso hoy te llamo sin miedo.
Jesús, que nada ni nadie callen mi voz.
Prejuicios, inseguridades, críticas…
¡Nada de eso!
¡De un salto voy a buscarte!
¡De un salto me planto aquí de rodillas!
Y aún con ojos de ciego,
Te pido que te pares y me sanes.
Mírame Jesús, y que por fin se crucen nuestras miradas.
Que abra los ojos a lo que me pones delante.
Sólo te pido esto:
Que al mirarte en este pan, enciendas mi mirada.



Bendito

Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante

Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!

Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!


Bendita sea tu pureza

Bendita sea Tu Pureza,
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea en
tan graciosa belleza.

A Ti Celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día: alma,
vida y corazón.

Mírame con compasión,
No me dejes Madre mía.
(Bis)

Bendita, sea Tu Pureza,
bendita, sea Tu Pureza,
no me dejes, (oh, no, no)
no me dejes, (oh, no, no)
Madre mía.

Bendita sea Tu Pureza,
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea en
tan graciosa belleza.

A Ti Celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día: alma,
vida y corazón.

Mírame con compasión,
No me dejes Madre mía.
(Bis)

Bendita, sea Tu Pureza,
bendita, sea Tu Pureza,
no me dejes, (oh, no, no)
no me dejes, (oh, no, no)
Madre mía.

Madre mía... Madre mía