NAVIDAD

🗓 20 de diciembre de 2025


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Noche

Por tu Iglesia, que te espera a oscuras,
por tu pueblo que te reza aguardando
la aurora.
Te rogamos, te rogamos.
Por las naciones paganas,
que tienen sed de ti sin saberlo.
Ten piedad, ten piedad.

Por los pueblos oprimidos por el
totalitarismo
y la opresión de la mentira.
Por aquellos perseguidos por tu
nombre, que se ocultan para orar
y aquellos extraídos de su hogar.
Por sus perseguidores,
cegados por el odio,
“Perdónales, Padre,
no saben lo que hacen.”

Por los que no nos aman,
por los que no sabemos amar.
Por los que sufren y agonizan
y hoy duermen en el hospital.
Por los que es su última noche
y cuyos ojos no verán el nuevo día.
Ten piedad, ten piedad.

Por todos los que sufren la tentación
del suicidio,
por los dispuestos a dejar ganar al
mal.
Por aquellos cuyas noches son
interminables,
y a los que la angustia
les ha quitado la paz.

Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison,
Kyrie Eleison.


Por aquellos que trabajan en la
prostitución
y se ven obligados a vender su amor.
Por los que caen en la trampa
del vicio y las drogas.
Por los que hoy duermen en prisión,
por los que hoy esperan su ejecución,
por aquellos a los que torturan,
Por criminales, por los ladrones,
por los que erran en soledad,
por los que sufren
la indiferencia de los demás.

Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.

Por la ciudad,
por todos sus habitantes,
que en sus sueños solo existas Tú.
Por nuestros difuntos que aún no han
visto tu Rostro,
por los alejados entre la multitud.
Por los niños que descansan en el
seno de su madre,
por las mujeres que van a dar a luz.
Para que reine tu paz en cada hogar,
por los que quieren
saciar tu sed de amar.

Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison,
Kyrie Eleison.


Ten piedad (x10)
Ten piedad, Señor, ten piedad.


Evangelio

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras de Cristo, le mandó a preguntar por medio de dos de sus discípulos:
—¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Jesús les respondió:
—Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia. ¡Y dichoso el que no se sienta defraudado por mí!

Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:
—¿Qué salisteis a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis, a ver a un profeta?

Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito:
«Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti».


¿A qué salisteis al desierto? ¿Salisteis a ver a un hombre vestido con lujo?
Me retumban tus palabras.

¿Quién iría a buscar a alguien vestido de lujo en un desierto…?
A mí eso no me pasaría.
Pero resuenan…

¿Qué he salido a buscar?

Llevo ya más de la mitad del Adviento y me noto más perdida, casi, que al principio.
Te he buscado en luces y adornos, en decorados bonitos, en flores de Pascua y en villancicos alegres,
y se me ha vuelto a olvidar que naces en un pesebre.

Te he buscado en el lujo y te he perdido en lo sencillo.
Te he buscado en actos grandes y heroicos, en grandes milagros, en fuegos artificiales, y me he perdido tus caricias diarias.
He intentado encontrarte haciendo muchas cosas, como si tuviera que ganarme tu aprobación.

Porque no me cabe en la cabeza que me quieras pobre.

«Bienaventurado quien no se escandalice de mí».

Me escandalizan tus palabras, Jesús, porque no soy capaz de acogerlas. Soy incapaz de aceptar que me quieras pobre.
Soy tan pobre que no puedo ni abrazar mi pobreza.
Porque me cuesta verme necesitada, me cuesta admitir que sola no puedo. Y vuelvo a intentarlo, vuelvo a razonarlo todo, a organizar, a perseguir esa perfección, creyendo que me va a acercar a Ti…

Puede que no busque un lujo de oro, pero busco muchas veces el lujo del control, de mis logros, de la perfección…

¿A qué salisteis al desierto? ¿A qué has venido hoy?

Pues bien, Jesús, vengo a decirte desde lo hondo de mi corazón que te necesito.
Para todo.

Te necesito para que me ayudes a buscarte, para que me enseñes el camino de la sencillez. Ayúdame a librarme de todas las capas de lujo que me impiden verme pobre.
Te necesito para abrazar mi pobreza, para que entres a través de ella.
Te necesito para que me enseñes a mirar, a escuchar y me resucites.

Te necesito, Jesús. Simplemente, sin Ti no puedo.


En medio del fuego

Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin miedo te
espero (x2)


Ahora que no hay tierra que pisar
Aunque todo en mí me pide
abandonar

Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin miedo te
espero (x2)


Cielos, ejércitos,
luz y tinieblas,
la noche y el día,
el sol, las estrellas,
cantad, bendecid al Señor

Que rompan los mares,
los ríos que corran,
que naden los peces,
retumben las olas,
cantad, bendecid al Señor

Los montes y cumbres,
los fríos y heladas,
ganados y fieras,
las aves y plantas,
cantad, bendecid al Señor

Hijos de hombres,
que rían y lloren,
que abracen, que corran
que griten y adoren,
cantad, bendecid al Señor

Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin
miedo te espero (x4)


Del Cielo

Se viste de música y luces la ciudad.
Ya vuelven los hijos al calor del hogar.
¿Qué se celebra en Navidad?
Que una noche de entre tantas
una estrella brilló más;
Que de una virgen nació un niño
que al mundo viene salvar.
Es esto y nada más.

Muchos hablaban de su llegada,
esperando con ansia verle aparecer.
No pensaban que fuera un bebé
el Mesías de Israel.
Tanto tiempo aguardando
y no le vieron en Él.

¡Creo que este niño
viene del Cielo!
Vemos en el pesebre
de quién es su Reino:
de los pequeños
que quieran entrar.
Allí los pobres encuentran
su hogar,
en la cuna hay un Dios que,
a la espera, les quiere mirar.


INTRO

Pastores y reyes magos,
caen a sus pies.
Dios reina desde un establo
en una cuna de Belén.
Viva su sencillez.

Cabalgando a carcajadas,
en las rodillas de José.
Devuelve la inocencia
al corazón que se fue.
Buscando una triste madurez.

Y tantos que abandonamos
nuestras ilusiones.
Por proyectos y planes
de futuro mayores.
Hoy viendo el rostro del niño Jesús,
reconocemos nuestra esclavitud,
y le pedimos que nos libere con su luz.

¡Creo que este niño
viene del Cielo!
Vemos en el pesebre
de quién es su Reino:
de los pequeños
que quieran entrar.
Allí los pobres encuentran
su hogar,
en la cuna hay un Dios que,
a la espera, les quiere mirar.


INTRO

¡Creo que este niño
viene del Cielo!


El único rey

Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios

Quiero ponerte por encima de todo
En cada momento sentarte en el trono
Que tu alabanza esté siempre en mi boca
Y reconocer que Tú eres Dios
Que alabarte a Ti, Señor,
Sea siempre lo primero
Fijo mi mirada en el cielo

Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios

Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor

Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor

Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor

Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor

Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios

Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios


Madre de Hakuna

Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.

Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.