DICHOSA HERIDA

🗓 22 de octubre de 2026


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Ruah

Mira este corazón,
no desea nada más que
encontrarse con Tu Amor.
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo, derrámalo.

Mira este corazón,
no desea nada más que
encontrarse con Tu Amor.
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo, derrámalo.

Sé que ahora escuchas Tú mi voz.
Ven, date prisa en socorrer a este
grito, a este clamor.


Ven ahora a mi interior,
ven a irrumpir con Tu gran fuerza
y Tu poder transformador
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo.


Mira este corazón,
solo Tú puedes llenar
ese vacío, ese dolor.
Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo, derrámalo. (x2)

Sé bien que Tú en mí quieres vivir,
que mi deseo es la entrada
para que vengas a mí.

Ven, que no te quiero dejar ir
quiero escucharte y dejar que seas
Tú quien viva en mí.

Sé que todos buscan como yo,
que está gimiendo el universo, que
este canto es su expresión.

Ven, que el cosmos y la creación
ya no contienen ese anhelo,
ya no aguantan el ardor.

Envíanos Tu Espíritu, oh Dios,
derrámalo.

Derrámalo (x4)


Trueno

He visto una luz

que ha cegado el cielo.

Me he visto morir,

atada a este suelo.

Y he vuelto a nacer,

con tu dulce sueño.

Solo para morir,

por seguir viviendo.

Y en tu costado,

nace un recuerdo,

que sea abrigo,

con el frío invierno.

Y se oye un trueno en la noche

detrás de mí.

Me empuja el eco y me arrastra

hacia Ti.

Tranquila y quieta,

hoy me dejo vivir.

Tranquila y quieta,

por Ti.

Me tienes aquí,

antes que hubiera tiempo.

Y aquí seguiré,

muriendo por tus huesos.

Y deseando que escuches,

lo mucho que te quiero.

Y si me dejas verás,

lo que solo yo puedo.

Y en mi costado,

mueren tus miedos.

Y en ese frío,

arde este fuego.

Y se oye un trueno en la noche

detrás de ti.

Te empuja el eco y te arrastra

hacia mí.

Tranquila y quieta,

hoy te dejas vivir.

Tranquila y quieta,

por mí.

Y se oye un trueno en la noche (y se oye un trueno)

Detrás de Ti. (Detrás de mí).

Me empuja el eco y me arrastra.

Hacia mí.

Hacia Tí.

Y se oye un trueno en la noche (x3)

Me empuja el eco y me arrastra (x3)

Me empuja el eco y me arrastra a Ti.


Evangelio

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.

Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:

«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?».

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».

Le presentaron un denario.

Él les preguntó:

«¿De quién son esta imagen y esta inscripción?».

Le respondieron:

«Del César».

Entonces les replicó:

«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».


Se acercaron esos fariseos a ti.

Igual que yo ahora, igual que nosotros.

Y tú, solo con mirarlos, sabes qué hay en su corazón.

Sabías qué había en el corazón de los fariseos y sabes qué hay en mi corazón hoy, ahora.

Y, sin dejar de quererlos, precisamente porque los quieres, quieres enseñarles. Pides una moneda.

«Lo que es del César, dádselo al César».

Los impuestos, el dinero, la ley.

Cumplidla. Dad lo justo.

Pero lo que es de Dios…

«Lo que es de Dios, dádselo a Dios».

¿Y qué es de Dios, Jesús?

¿Qué tengo que darle a Dios?

¿Qué querías de los fariseos?

De Dios son vuestros corazones.

Y no hay moneda en el mundo que pueda comprar el corazón de ninguno de mis hijos.

De Dios sois vosotros, y a Dios le pertenecéis.

Del César, las leyes del mundo.

De Dios, la ley del amor. La entrega confiada.

Del César, los éxitos, los afanes, las comparaciones.

De Dios, la vida. Vuestras vidas. Vuestros sufrimientos.

Del César, los que buscan riquezas y poder.

De Dios, los pobres de espíritu, los necesitados, los que tienen sed.

Por eso descansamos en ti nuestras dudas, miedos y dolor.

Porque somos tuyos, te pertenecemos.

Por eso, aquel día diste esa respuesta a los fariseos.

Y me la das hoy a mí.

«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».


En medio del fuego

Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin miedo te
espero (x2)


Ahora que no hay tierra que pisar
Aunque todo en mí me pide
abandonar

Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin miedo te
espero (x2)


Cielos, ejércitos,
luz y tinieblas,
la noche y el día,
el sol, las estrellas,
cantad, bendecid al Señor

Que rompan los mares,
los ríos que corran,
que naden los peces,
retumben las olas,
cantad, bendecid al Señor

Los montes y cumbres,
los fríos y heladas,
ganados y fieras,
las aves y plantas,
cantad, bendecid al Señor

Hijos de hombres,
que rían y lloren,
que abracen, que corran
que griten y adoren,
cantad, bendecid al Señor

Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin
miedo te espero (x4)


Bendito

Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante

Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!

Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!


Madre de Hakuna

Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.

Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.