Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
Ya, toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado.
Que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó herida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida.
Y, cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado.
Que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Me hirió con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador.
Ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado.
Que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado. (x2)
Que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado. (x2)
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:
¿es lícito pagar impuesto al César o no?».
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».
Le presentaron un denario.
Él les preguntó:
«De quién son esta imagen y esta inscripción?».
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Se acercaron esos fariseos a ti.
Igual que yo ahora, igual que nosotros.
Y tú, sólo con mirarlos, sabes qué hay en su corazón.
Sabías qué había en el corazón de los fariseos, y sabes qué hay en mi corazón hoy, ahora.
Y, sin dejar de quererlos, precisamente porque les quieres, quieres enseñarles. Pides una moneda.
“Lo que es del cesar, dádselo al César.”
Los impuestos, el dinero, la ley.
Cumplidla. Dad lo justo.
Pero lo que es de Dios…
“Lo que es de Dios dádselo a Dios.”
Y ¿qué es De Dios, Jesús?
¿Qué tengo que darle a Dios?
¿Qué querías de los fariseos?
De Dios son vuestros corazones.
Y no hay moneda en el mundo que pueda comprar el corazón de ninguno de mis hijos.
De Dios sois vosotros, y a Dios le pertenecéis.
Del César las leyes del mundo
De Dios la ley del amor. La entrega confiada.
Del César los éxitos, los afanes, las comparaciones.
De Dios la vida. Vuestras vidas. Vuestros sufrimientos
Del César los que buscan riquezas y poder.
De Dios los pobres de espíritu, los necesitados, los que tienen sed.
Por eso descansamos en tí nuestras dudas, miedos y dolor.
Porque somos tuyos, te pertenecemos.
Por eso,aquel día diste esa respuesta a los fariseos.
Y me la das hoy a mí.
“Dad al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es de Dios.”
Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin miedo te
espero (x2)
Ahora que no hay tierra que pisar
Aunque todo en mí me pide
abandonar
Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin miedo te
espero (x2)
Cielos, ejércitos,
luz y tinieblas,
la noche y el día,
el sol, las estrellas,
cantad, bendecid al Señor
Que rompan los mares,
los ríos que corran,
que naden los peces,
retumben las olas,
cantad, bendecid al Señor
Los montes y cumbres,
los fríos y heladas,
ganados y fieras,
las aves y plantas,
cantad, bendecid al Señor
Hijos de hombres,
que rían y lloren,
que abracen, que corran
que griten y adoren,
cantad, bendecid al Señor
Alzo la voz, en medio del fuego
De pie en el dolor, sin
miedo te espero (x4)
Deja de herirte,
deja de poner en mi boca
palabras que nunca dije.
Deja de pensar que estoy enfadado,
deja de decir
que soy yo el que se está
alejando de ti.
Y es que aún no lo ves
me entrego por ti una y otra vez,
tú siempre serás mi favorita,
nunca te dejaré, nunca te dejaré.
Y es que no hay nada,
nada, nada, nada
que puedas hacer
para que te deje de querer.
Y es que no hay nada,
hagas lo que hagas,
por favor, deja de decir
que no eres amada por mí.
No hay nada en tu alma
que haga que en ti deje de pensar,
estos muros que te destrozan
son entre tú y tu libertad.
Hazme caso hija mía
yo solo quiero verte feliz,
tú siempre tendrás mi perdón
te falta perdonarte a ti.
Y es que no hay nada,
nada, nada, nada
que puedas hacer
para que te deje de querer.
Y es que no hay nada,
hagas lo que hagas,
por favor, deja de decir
que no eres amada por mí.
Es que, aunque peques y me cambies
por las cosas terrenales
aunque te alejes y me olvides
y me borres de tus planes.
Aunque te rindas y te caigas
y no sepas levantarte,
si estás perdido pide ayuda.
Es que, aunque peques y me cambies
por las cosas terrenales
aunque te alejes y me olvides
y me borres de tus planes
aunque te rindas y te caigas
y no sepas levantarte
si estás perdido pide ayuda.
Y es que no hay nada,
nada, nada, nada
que puedas hacer
para que te deje de querer.
Y es que no hay nada,
hagas lo que hagas,
por favor, deja de decir
que no eres amada por mí.
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Quiero ponerte por encima de todo
En cada momento sentarte en el trono
Que tu alabanza esté siempre en mi boca
Y reconocer que Tú eres Dios
Que alabarte a Ti, Señor,
Sea siempre lo primero
Fijo mi mirada en el cielo
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.