
Padre pon tu Espíritu sobre mí,
aquí estoy, aquí me tienes.
Gracias por la vida,
Que la viva siendo todo yo
Que la viva siendo todo yo
Todo libre,
todo entregado,
todo Tú,
todo dado,
todo alegre,
todo amante,
todo amado,
todo arrodillado,
todo hijo,
todo hermano,
todo padre,
todo disfrutón,
todo mariano,
todos por todos,
que viva todo,
con toda el alma.
Que lo bonito tenga Belleza,
que los papeles tengan calor,
que en cada beso con mis labios
tiemble todo alrededor,
que la Vida empuje fuerte cuando
escriba una canción.
Que cada encuentro sea un Abrazo,
que en cada voz suene tu Voz,
que me deslumbre cada día
tu Presencia donde estoy,
que esté vivo lo que creo, lo que canto
y lo que soy.
¡Que todo sea verdad!
¡Que todo sea verdad!
¡Que todo, todo, que todo, todo sea
verdad!
Que nuestra tinta sea de sangre,
que las palabras sean clamor,
que escandalice mi postura y mi
sonrisa ante el dolor,
que desborde la locura sin medida de
tu Amor.
Que nos llenemos de tus promesas,
que las bailemos de sol a sol,
que disfrutemos del camino
con un mismo corazón
¡es real porque está vivo y da la vida
con pasión!
¡Que todo sea verdad!
¡Que todo sea verdad!
¡Que todo, todo, que todo, todo sea
verdad!
Y que recen mis rodillas
y mis brazos y mis labios
y mi cuerpo sea rezo al caminar.
Y que revienten estrategias,
protocolos y cadenas
donde el miedo quiso ahogar la
libertad.
Si el Fuego no puede no quemar,
si el Agua empapa y salta y busca loca
el mar,
si hay tanta Vida ¡tanta!
¡Es Real, es Real!
¡Que todo sea verdad!
¡Que todo sea verdad!
¡Que todo, todo, que todo, todo sea
verdad! (x2)
¡Que todo, todo, que todo, todo sea!
¡Que todo, todo, que todo, todo sea!
¡Que todo, todo, que todo, todo sea
verdad!
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre»
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VOZ EN OFF
“¿cómo puede este darnos a comer su carne?”
Se lo preguntaban los judíos hace 2000 años.
Pero…si te soy sincera, también me pregunto exactamente lo mismo yo, hoy.
¿cómo puedes darnos de comer tu carne?
¿Cómo puedes darte de comer a ti mismo?
Y ¿por qué lo harías?
Normal que los judíos se escandalizasen… es el mayor escándalo que podría ocurrir en el mundo!
Un Dios de carne, que además, ¡entrega su carne!
Pero todavía hay más.
Es carne de Vida Eterena…
¡Vida Eterna!
Por eso te entregas.
Nos lo prometes hoy.
Me paro otra vez en esto que dices:
“En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna…”
Y me doy cuenta de que no es algo lejano.
Es esta promesa que habla del hoy y del ahora… una promesa de vida eterna que puedo empezar a vivir hoy mismo!!! Aquí, y ahora.
¡¡Que puedo empezar a vivir esta Vida en Mayúsculas hoy!!
Y es sencillo, me dices qué tengo que hacer: comer de tu Carne y beber de tu Sangre.
Gracias Jesús por darme la Vida, la Vida Eterna, que empieza justo aquí.
Aquí, en tu cuerpo que se entrega.
Siempre imaginé la felicidad ligada al
poder y a la comodidad.
Siempre imaginé la felicidad ligada a
mis sueños cumplidos.
No sabía que la felicidad era así.
Miembro de un pueblo, tengo familia,
Ciudadano del cielo y de estirpe
elegida,
De nación, piedra de iglesia, que
habita en Jerusalem.
Oveja del divino redil a quien el
pastor señala y susurra:
¡Estos son mi madre y mis
hermanos, soy de tu familia,
qué bonita es, tu Iglesia!
Mmmmmmm
Siempre imaginé la felicidad ligada al
poder y a la comodidad.
Siempre imaginé la felicidad ligada a
mis sueños cumplidos.
No sabía que la felicidad está aquí:
Aquí y no allí, ahora y no mañana,
En lo que hago y no en lo que queda
por hacer,
Dentro de mí, en saber que me amas
En serte fiel y no entender o poseer.
Allí la noche es clara como el día
lugar en desde el que miras y me
susurras:
¡Cuánto te he esperado!
¡Soy de tu familia!
¡Qué bonita es tu Iglesia!
Riéndome de mi autosuficiencia,
contigo pan blanco que me susurras:
¡Sed uno, como el Padre y yo!
¡Porque soy de tu familia!
¡Qué bonita es…!
¡Estos son mi Madre y mis
hermanos!
¡Soy de tu familia!
¡Qué bonita es tu Iglesia!
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.