EL ESPÍRITU SANTO SIEMPRE SORPRENDE

🗓 28 de mayo de 2026


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Nacidos de lo alto

Que enfermo corazón,
que te dice que no.
Que da hasta dos mil vueltas
sobre la razón, sufre en la fricción
entre el mundo y tu amor.

Que humano y vacío se queda el dolor
al sobrevivir, y no vivir contigo.

Soy nacido de lo alto,
resurgido en el Jordán.
Con agua y fuego me sellaste,
mi destino, la eternidad.
Ha empezado la batalla,
en cada corazón.
Los cojos corren los mudos claman:
la victoria inevitable del Amor.

Mi corazón mira hacia oriente en espera de su Salvador.
No quiero hacer esperar
a un Cielo que ha empezado ya.
Los ciegos nunca vimos tanto color
ni muertos tan vivos por amor.

Y que prometida salvación,
que ya comenzó.
En alianza a su pueblo, alianza
conmigo,
eres fiel a mí, Tú me has elegido.

Unidos Tú y yo, recorriendo el camino
y si trato de huir, o miro a otro lado
gobiernas tú mis pasos.

Soy nacido de lo alto,
resurgido en el Jordán.
Con agua y fuego me sellaste,
mi destino, la eternidad.

Ha empezado la batalla,
en cada corazón.
Los cojos corren los mudos claman:
la victoria inevitable del Amor.

Mi corazón mira hacia oriente
en espera de su Salvador.
No quiero hacer esperar
a un Cielo que ha empezado ya.
Los ciegos nunca vimos tanto color
ni muertos tan vivos por amor (x2)

Y que prometida salvación,
que ya comenzó.
En alianza a su pueblo, alianza
conmigo,
eres fiel a mí…


Mirada

Mirada creadora creando,
la del salvador salvando.
Mirada de la Comunión,
amando

Mirada de misericordia
del amor crucificado,
mirada que penetra en mi alma,
un fuego abrasador.

Enséñame, ¡Oh Trinidad!,
cómo es tu libre mirada.
Enséñame, ¡Oh Trinidad!,
Pues es la más bella y preciada,
la más pura de amor.


Mirada de verdad sincera,
mirada de Rey que reina,
Mirada que envuelve mi vida
y purifica
Mirada del principio y fin
Mirada del Resucitado
Mirada que deslumbra con su luz
Y al cegar sana

Enséñame, ¡Oh Trinidad!,
cómo es tu libre mirada.
Enséñame, ¡Oh Trinidad!,
Pues es la más bella y preciada,
la más pura de amor.


Perdóname si cuando miro
miro sin mirar,
si estos ojos que me diste
no saben amar.
sólo veo cuerpos
solo veo humanidad
pero me pierdo, mi Señor,
toda divinidad.

Enséñame, ¡Oh Trinidad!,
cómo es tu libre mirada.
Enséñame, ¡Oh Trinidad!
Pues es la más bella y preciada,


Enséñame, ¡Oh Trinidad!,
cómo es tu libre mirada.
Enséñame, ¡Oh Trinidad!,
Si es la más bella y preciada,
la más pura de amor,
la más pura de amor.


Evangelio

Jn 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Entró Jesús.
Se puso en medio.
Y dijo: Paz.
Paz a vosotros.

Y entonces, solo entonces, les enseñaste las manos y el costado. Mostrando la prueba de lo que acabas de decir. Como el marido, que llega a casa después de una entrevista de trabajo y dice: “me han contratado.” Y acto seguido, le enseña la oferta de trabajo a su mujer, para que se llene de alegría. Y la mujer le cree. Pero aún así, ver el papel con la oferta le hace más feliz. Así son tus pruebas Jesús. Paz a vosotros. Y esta es la prueba de esa paz. Tus manos atravesadas y tu costado abierto.

Y después de repetirlo, soplas. Desde lo más profundo de ti. Desde lo más adentro de tu cuerpo Jesús. Tus pulmones se hinchan. Uno de ellos sufre al tomar aire, pues sigue dañado por la lanza que te atravesó el costado.

Aún así, soplas. De tu carne resucitada expulsas tu aliento que sacude el pelo de los discípulos que están más cerca. Miras a cada uno mientras sigues soplando hasta quedarte sin aire. Y les dices: recibid el Espíritu Santo. Os lo había prometido, y ahora cumplo mi promesa. Recibid mi Espíritu Santo. El Padre me envió. Ahora yo os envío. Id con nuestro Espíritu.

Esto ocurrió hace 2000 años. Y hoy se repite la escena.
Has entrado, Jesús. Te han puesto en medio. Y nos dices por medio de la Iglesia: “Paz a vosotros”. Y vemos tus manos agujereadas en un mendigo que las extiende pidiendo una moneda. Vemos tu costado abierto en la enfermedad de un familiar que no entendemos. Y soplas sobre nosotros hasta quedarte sin aire mientras dices: Recibid el Espíritu Santo. Nuestra tarea es la misma que la de los discípulos. Consiste en dejar que soples, y recibir lo que das. Observar como tu aliento vivo llega a nosotros, sin que tengamos que hacer nada para recibirlo.

Espíritu Santo, ven. Ven y llénanos de tu Vida. Que no reciba lo que espero recibir, que es muy poco comparado con lo que me quieres dar. Espíritu de la verdad, cuando te pida que vengas, no vengas conforme a lo que pido, pues es conforme a mi medida. Tú ven conforme a lo que eres: medida generosa, colmada, remecida, rebosante.

Y ahora sí: ¡ven!

¡Ven sobre nosotros! Ven desde lo profundo del corazón de Cristo. Ven cumpliendo el deseo del Padre. Ven y derrámate. Cuélate por mis entrañas. Que no haya un solo hueco que quede libre de ti. Inúndalo todo. Llénanos de ti, Espíritu Libre.

Jesús, sopla sobre nosotros, para que recibamos tu Espíritu Santo.


Loco

No se conoce en la historia locura
como esta,
de un hijo que sea Romeo de su
Padre.

No hubo flecha de cupido más rápida
y tensa,
ni abrazo más perfecto,
no hubo gotas más iguales.

Fiel como su sombra, poseso de una
única obsesión.
¿Qué quieres Padre? Dímelo.

Es necesario que el mundo sepa
que yo amo al Padre.
Mi único interés son sus deseos,
mi fuerza es su querer.
Su corazón llora en mis mejillas,
llena mi boca de sus sonrisas
y sus deseos son los pasos de mis
pies


Conozco lo que siente el corazón de
mi Padre
No se da por vencido, no accede al
desengaño.

Lo que ha amado mi padre no lo da
por perdido,
como los ojos del esclavo en los
labios del Señor.

Esclavo de sus amores, poseso de una
única obsesión.

¿Qué quieres Padre? Dímelo.
Es necesario que el mundo sepa
que yo amo al Padre.
Pretenden seguirme sin conocer,
mi corazón.
Solo quién comparte en el huerto
al Padre,
descubrirá su verdad y sentido.
Pues es mentira cualquier vida
fuera de esta relación


La compasión del Padre por el mundo
es mi razón
Es necesario que el mundo sepa que
yo amo al Padre

Es necesario que el mundo sepa
que yo amo al Padre
Transfigurado Él invade cada fibra de
de mi carne.

Hecho uno con su dolor,
de camino a su realización.
No he vivido aún más alegría,
que escucharle

Este es mi Hijo amado,
en Él me complazco.


Madre de Hakuna

Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.

Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.