
Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
Hoy quiero, Señor, ponerlo todo en tu presencia,
darme hasta gastarme contigo y por Ti, hoy.
Hoy quiero, Señor, ponerlo todo ante tu puerta
Para en todo amarte y servir.
Enciéndeme y déjame arder donde haga falta,
enciéndeme y déjame ser tu luz,
y así poder llevarte hasta todas las almas,
saciar la sed que tienes Tú desde la cruz.
Hoy quisiera madre, poner todo en tu presencia,
darme hasta gastarme, decirle que sí,
hoy te pido madre, que dejes mi puerta abierta,
para en todo amarle y servir.
Enciéndeme y déjame arder donde haga falta,
enciéndeme y déjame ser tu luz,
y así poder llevarte hasta todas las almas,
saciar la sed que tienes Tú desde la cruz.
La fila más importante de mi vida
Unos minutos me separan del momento.
De encontrarme con mi amante
cara a cara con Dios Carne.
No soy digno de que entres en mi casa
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Cada segundo se hace una eternidad,
si es para tenerte no importa esperar.
Y tengo este hormigueo que no cesa hasta que te veo.
Cada paso hacia adelante es un paso hacia el Cielo.
Y ligeramente elevado,
y con un Amén contestado.
Por fin frente a un Pan que se ha
hecho humano.
Y cuando el Cuerpo de Cristo,
se une a mí,
me transformo, me hago uno
con quién más me ama.
Ese el que sacia el hambre
de todo existir.
El sagrario hacia el que siempre
estoy arrodillada.
Si los Ángeles hablaran,
concienciarían nuestra alma.
Es el Rey de los amores,
quien nos alimenta y habla.
A quien todo el Cielo alaba. (x2)
Aprieto mis costados,
para que sientas mis abrazos.
Que Dios no está en el pan,
que Dios es este Pan,
que yo mismo lo he tocado
con mis labios.
Busca un hueco en mi corazón,
limpia todo lo que hay en mi interior
Que está boca que Tú tocas
solo sepa hablar el lenguaje,
el lenguaje del Amor.
Y cuando el Cuerpo de Cristo,
se une a mí,
me transformo, me hago uno
con quién más me ama.
Ese el que sacia el hambre
de todo existir.
El sagrario hacia el que siempre
estoy arrodillada.
Si los Ángeles hablaran,
concienciarían nuestra alma.
Es el Rey de los amores,
quien nos alimenta y habla.
A quien todo el Cielo alaba. (x2)
Y ahora que ya estás conmigo Señor,
hazme saber que estás vivo en mí.
Que no eres un alimento más,
que es tu cuerpo inmolado por mí.
Y ahora que ya estás conmigo Señor
hazme saber que estás vivo en mí.
Ahora ya soy miembro de tu Cuerpo,
unido a mis hermanos en Ti.
Y cuando el Cuerpo de Cristo,
se une a mí,
me transformo, me hago uno
con quién más me ama.
Ese el que sacia el hambre
de todo existir.
El sagrario hacia el que siempre
estoy arrodillada.
Si los Ángeles hablaran,
concienciarían nuestra alma.
Es el Rey de los amores,
quien nos alimenta y habla.
A quien todo el Cielo alaba. (x2)
Jn 20, 19-31: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».
Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
……………….
«Al anochecer de aquel día,
el primero de la semana, entró Jesús…»
Entró Jesús…
Entraste.
Entras tú, Jesús.
No sabes la inmensa alegría al verte aparecer.
Alegría por tenerte con nosotros
y poder verte una vez más.
Alegría por verte resucitado
y ver tus manos, tus pies, tu costado herido…
y tocarte, mirarte, volver a escucharte…
De la misma forma, ahora te miro.
Estás en medio de nosotros.
Estás aquí.
Es un regalo volver a poder estar contigo, ahora que has vencido a la muerte.
Llegué a pensar que nunca más te volveríamos a ver…
¿Cuándo volverás?
¡Quiero contárselo a todos!
Que has vuelto,
que estás aquí,
que he visto tu costado.
Pero no me creerán…
Quiero hablarles de ti,
convencerles,
ir al mundo entero,
¡gritarles que estás vivo!
Dices que me envías, pero todo quiero hacerlo yo, por mis medios.
Yo, yo, yo… quiero…
Y tú, ahora mismo, sencillamente,
me pides silencio.
Solo has venido a estar conmigo.
Y me recuerdas que no se trata de mí,
que no todo depende de mí.
Me haces entender mi lugar
y qué es lo mío.
Que ese es tu trabajo: dejarte ver por ellos, como te dejaste ver por mí.
Que en ocho días volverás e incluso te dejarás tocar por Tomás. Y yo solo tengo que… estar ahí, con él, en esa habitación.
Y tú harás el resto.
Te nos muestras en familia, cuando estamos juntos.
De eso se trata, ¿no, Jesús?
De estar.
Allí donde estás tú.
Y, como dijiste: «Allí donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Si de verdad me creyera que es real esta promesa…
Cada vez que nos reunimos en tu nombre estás.
En medio de nosotros.
Como ahora mismo, ¡estás aquí con nosotros!
¡Vaya promesa de vida!
¡Vaya garantía de felicidad!
Por tu Iglesia, que te espera a oscuras,
por tu pueblo que te reza aguardando
la aurora.
Te rogamos, te rogamos.
Por las naciones paganas,
que tienen sed de ti sin saberlo.
Ten piedad, ten piedad.
Por los pueblos oprimidos por el
totalitarismo
y la opresión de la mentira.
Por aquellos perseguidos por tu
nombre, que se ocultan para orar
y aquellos extraídos de su hogar.
Por sus perseguidores,
cegados por el odio,
“Perdónales, Padre,
no saben lo que hacen.”
Por los que no nos aman,
por los que no sabemos amar.
Por los que sufren y agonizan
y hoy duermen en el hospital.
Por los que es su última noche
y cuyos ojos no verán el nuevo día.
Ten piedad, ten piedad.
Por todos los que sufren la tentación
del suicidio,
por los dispuestos a dejar ganar al
mal.
Por aquellos cuyas noches son
interminables,
y a los que la angustia
les ha quitado la paz.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison,
Kyrie Eleison.
Por aquellos que trabajan en la
prostitución
y se ven obligados a vender su amor.
Por los que caen en la trampa
del vicio y las drogas.
Por los que hoy duermen en prisión,
por los que hoy esperan su ejecución,
por aquellos a los que torturan,
Por criminales, por los ladrones,
por los que erran en soledad,
por los que sufren
la indiferencia de los demás.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.
Por la ciudad,
por todos sus habitantes,
que en sus sueños solo existas Tú.
Por nuestros difuntos que aún no han
visto tu Rostro,
por los alejados entre la multitud.
Por los niños que descansan en el
seno de su madre,
por las mujeres que van a dar a luz.
Para que reine tu paz en cada hogar,
por los que quieren
saciar tu sed de amar.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison.
Kyrie Eleison, Kyrie Eleison,
Kyrie Eleison.
Ten piedad (x10)
Ten piedad, Señor, ten piedad.
Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante
Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!
Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.