
Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
Enséñame a abrazar
Mi cruz, Señor
A no escandalizarme
De todas mis heridas
Así me has hecho Tú
Así me amas, mi Dios
Enséñame a abrazar
Tu voluntad, Señor
Si no puedo apartar
El cáliz de mi realidad
Renuncio a mi plan
Acojo Tu verdad
Quiero ser, ser lavado
Ser curado, y quiero
Morir a mí mismo
Enséñame a abrazar
Mi condición, Señor
No puedo dar la talla
No soy suficiente
Quiero dejar de hacer
Para dejarme amar por Ti
Quiero ser, ser lavado
Ser curado, y quiero
Morir a mí mismo
Y quiero estar arrodillado
Quiero vaciarme
Y, en el fondo, siento
Que no soy valorado
Estoy herido
Soy rechazado
Soy pecado
Pero, soy amado
Soy aceptado
Soy rescatado
No soy esclavo
Quiero ser, ser lavado
Ser curado, y quiero
Morir a mí mismo
Y quiero estar arrodillado
Quiero vaciarme
Quiero vivir como
Resucitado, resucitado
Resucitado, resucitado
Quiero ser, ser lavado
Ser curado, y quiero
Morir a mí mismo
Y quiero estar arrodillado
Quiero vaciarme
Quiero vivir como
Resucitado
El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos.
Como los discípulos de Emaús, voy por la vida discutiendo.
A veces, enfrentándome a la misma vida.
Mira que yo solo quiero quererte, hacer las cosas bien.
Pero si mi vida fuera un poco distinta… sería más fácil.
Necesito que me des eso que no me estás dando.
Que cambies ese defecto.
Que me ayudes con este otro.
Que le des la vuelta a esa situación.
Que transformes a los de mi alrededor.
Que te hagas evidente y me digas por dónde ir.
Parece que tengo que explicar yo al salvador cómo se salva. Cómo necesito ser yo salvada.
Jesús, ¿por qué siempre parece que eres tú el único que no se entera?
“¡Qué necios y torpes sois!”
No soy capaz de reconocerte.
Estás aquí, pero mis ojos no son capaces de verte.
Te acercas, caminas conmigo, y yo ni me entero.
Así que te pido que abras mis ojos
Haz Tú que me entere!
Abre mis ojos
Explícame Tú las escrituras,
háblame por el camino.
Abre mis ojos,
para que vean en todo belleza.
Abre mis ojos.
Enséñame a descubrirte en cada cosa. Aunque desaparezcas de mi vista. Pero no te vas.
Abre mis ojos
Aunque solo intuya tus espaldas.
Abre mis ojos.
Y haz que te deje salvar como Tú quieras hacerlo.
Quédate con nosotros, Jesús, y renueva cada día esta mirada, para que sea capaz de reconocerte a cada instante.
Han pasado ya tres días
desde que se fue.
Todavía no entiendo
cómo le ha pasado esto a Él.
Al que más amaba,
al que por Amor vivía.
Se me encoge el corazón
al ver tan rota a María.
Cojo unas colonias,
y voy a visitarle.
Llamo a mis amigas,
para acompañarme.
Y de camino no podemos evitar
lágrimas que caen al recordar.
Llegamos al sepulcro,
la piedra han movido.
No entendemos nada,
el sepulcro está vacío.
¿Qué es lo que han pasado?
¿Acaso lo han robado?
Y cuando miro dentro,
un ser de luz sentado,
que susurra a mi lado.
No entiendo mujer ¿por qué lloras?
¿Por qué buscáis entre los
muertos?
Él no está aquí, ¡ha resucitado!
Recordad cuando os dijo
que debía ser entregado,
por vuestros pecados,
ser crucificado.
Pero que al tercer día, volvería.
Paz en mis entrañas,
amor inexplicable,
sólo quiero gritarlo:
¡Dios existe! ¡Dios es grande!
Lágrimas ahora de felicidad.
Nos han regalado la eternidad.
No entiendo mujer ¿por qué lloras?
¿Por qué buscáis entre los muertos?
Él no está aquí, ¡ha resucitado!
Recordad cuando os dijo
que debía ser entregado,
por vuestros pecados
No entiendo mujer ¿por qué lloras?
¿Por qué buscáis entre los
muertos?
Él no está aquí, ¡ha resucitado!
Recordad cuando os dijo
que debía ser entregado,
por vuestros pecados,
ser crucificado.
Pero que al tercer día, volvería.
Que enfermo corazón,
que te dice que no.
Que da hasta dos mil vueltas
sobre la razón, sufre en la fricción
entre el mundo y tu amor.
Que humano y vacío se queda el dolor
al sobrevivir, y no vivir contigo.
Soy nacido de lo alto,
resurgido en el Jordán.
Con agua y fuego me sellaste,
mi destino, la eternidad.
Ha empezado la batalla,
en cada corazón.
Los cojos corren los mudos claman:
la victoria inevitable del Amor.
Mi corazón mira hacia oriente en espera de su Salvador.
No quiero hacer esperar
a un Cielo que ha empezado ya.
Los ciegos nunca vimos tanto color
ni muertos tan vivos por amor.
Y que prometida salvación,
que ya comenzó.
En alianza a su pueblo, alianza
conmigo,
eres fiel a mí, Tú me has elegido.
Unidos Tú y yo, recorriendo el camino
y si trato de huir, o miro a otro lado
gobiernas tú mis pasos.
Soy nacido de lo alto,
resurgido en el Jordán.
Con agua y fuego me sellaste,
mi destino, la eternidad.
Ha empezado la batalla,
en cada corazón.
Los cojos corren los mudos claman:
la victoria inevitable del Amor.
Mi corazón mira hacia oriente
en espera de su Salvador.
No quiero hacer esperar
a un Cielo que ha empezado ya.
Los ciegos nunca vimos tanto color
ni muertos tan vivos por amor (x2)
Y que prometida salvación,
que ya comenzó.
En alianza a su pueblo, alianza
conmigo,
eres fiel a mí…
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.