
Padre pon tu Espíritu sobre mí,
aquí estoy, aquí me tienes.
Gracias por la vida,
Que la viva siendo todo yo
Que la viva siendo todo yo
Todo libre,
todo entregado,
todo Tú,
todo dado,
todo alegre,
todo amante,
todo amado,
todo arrodillado,
todo hijo,
todo hermano,
todo padre,
todo disfrutón,
todo mariano,
todos por todos,
que viva todo,
con toda el alma.
Mi mejor amigo decidió morir por mí,
cargó con mi castigo para que yo
pudiera vivir.
No viniste a juzgarme, me viniste a
salvar.
Y ahora lo que más quieres es que yo
me deje amar.
Abrázame, hoy me dejo querer.
Todos mis pecados arden
en el fuego de tu amor.
Y siempre que yo me caiga
Tú me levantarás.
Coronado con espinas, vestido de
dolor,
en tu último suspiro mi mundo se
apagó.
Pero al tercer día, un gran ruido se
escuchó,
fueron ángeles cantando: ¡Jesús
resucitó!
Oh abrázame, hoy me dejo querer.
Todos mis pecados arden
en el fuego de tu amor.
Y siempre que yo me caiga
Tú me levantarás.
Quiero volver a nacer en ti,
quiero volver a nacer en ti,
quiero volver a nacer en ti,
¡Ahora soy libre! ¡Ahora soy libre!
¡Porque tú me haces libre!
Todos mis pecados arden
en el fuego de tu amor.
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se Ies aparecieron Moisés y Elias conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elias».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
———
VOZ EN OFF
¡Qué bueno es que estemos aquí!
¡Hoy sí que te veo!
¡Hoy sí que se que estás aquí!
¡Te tengo delante!
Para estar conmigo, me has apartado del mundo,
has hecho que te siga hasta aquí,
que haga silencio,
y que solamente me enfoque en ti.
¡Qué maravilla es que esté aquí!
No se porque lo sé, pero pertenezco aquí.
Y no te quiero dejar ir.
Aunque te voy a ser sincera, Jesús,
en el mundo de ahí fuera, me entra vértigo y temor.
Todo eso que tengo que hacer, que cerrar, de lo que estar pendiente…
Todas esas circunstancias me hacen mucho ruido. Soy incapaz de percibir tu presencia.
No voy a poner excusas, pero señor, actúas tan sutil y en silencio, que parece que no estás. Es entonces cuando el vértigo pesa, y me impide avanzar.
Así que si se está tan bien aquí, mejor me quedo y no vuelvo.
‘¡Levántate! ¡No temas!’ Me dices.
‘No ves que con la fuerza de mi resurrección hago nuevas todas las cosas’
‘No ves que con mi presencia todo se transfigura’
‘Como dice el Padre: ¡escúchame!, sigue mi voz y confía’
‘Que el temor no te haga caer de bruces, ¡sal y vive, porque necesito de ti! Yo estoy siempre contigo, yo velo por ti’.
Alzo los ojos, y después de escucharte, decido confiar en tus palabras.
Estoy aquí para que, cuando salga, sea capaz de ver tu presencia ahí fuera. Quiero ser capaz de ver cómo no cambiando nada, lo cambias todo.
¡Que fuerte es esto! ¡Que ganas tengo de que todo el mundo sepa que estás aquí! ¡Que ganas tengo de compartirlo!
No quiero que se pierda ni una gota.
¡Y qué tu luz llegue a transfigurarlo todo!
¡Señor, que alegría! ¡Que bien se está aquí! Qué suerte tengo de poder vivir la vida junto a ti.
Esto sí que lo entiendo, y como
me gusta
Ver un Dios débil, niño desnudo
en tus brazos
Y rehén aplastado por la cruz y
en agonía
Pero siempre necesitado de ti
María.
Cómo cambia el espíritu de un
niño una noche de miedo cuando se
arropa
Bajo las sábanas, de su madre.
Estás ahí, te necesito
No te vayas, no te vayas
Tu calor tacto vista, tu cercanía
No cambia nada y lo cambias
todo (X2)
Lo cambias todo
Esto sí que lo entiendo, y como me
gusta
Ver un Dios débil, naturalmente débil
Un Dios necesitado de compañía
De una madre, de mirada y cercanía
Como cambia el dolor del enfermo
cuando entrelaza sus dedos
Con los de otra mano conocida
Estás ahí, te necesito
No te vayas, no te vayas
Tu calor tacto vista, tu cercanía
No cambia nada y lo cambias todo
(X2)
Lo cambias todo
En un momento difícil, todos
piden llaman gritan
Queremos recibir tu consuelo
Sabernos acompañados por una
madre inseparable
Ojala tus hijos te sientan a su lado
Tu calor tacto vista, tu cercanía
No cambia nada y lo cambias todo
(X2)
Lo cambias todo (X4)
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Quiero ponerte por encima de todo
En cada momento sentarte en el trono
Que tu alabanza esté siempre en mi boca
Y reconocer que Tú eres Dios
Que alabarte a Ti, Señor,
Sea siempre lo primero
Fijo mi mirada en el cielo
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.