God Stop

🗓 28 de septiembre de 2022


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Huracán

Me he hecho tantas preguntas
Intentando entender
Me he lanzado a buscarte
Sin saberte ver
Me he asomado al abismo
Me he atrevido a saltar y caer

Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta
Gritándote donde estas cuando me haces falta

Y me han dado respuestas
Pero no se que hacer
He prometido seguirte sin entender
Y hay un eco en lo hondo que me empuja hacia ti
Y aunque sea sin sentirte te buscaré

Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta
Gritándote donde estas cuando me haces falta x2

Estoy aquí, en el silencio
Estoy aquí, en este viento
Estoy aquí, soy este trozo de pan
Estoy aquí, en tu lamento
Estoy aquí, en ese eco
Estoy aquí, soy este trozo de pan

Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta
Gritándote donde estas cuando me haces falta  (x4)
Y tu huracán romperá el cielo desde mi garganta
Gritándome cuanto me haces falta


Evangelio

Del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Estás aquí

Oigo una voz.
Me llama por mi nombre.
Empieza como un susurro,
Pero se repite una y otra vez.
Cada vez más fuerte.
Ya no puedo ignorarla más ,
Y busco de dónde viene.

“Tengo sed.
Tengo sed.
Dame de beber,
Ayúdame,
Te necesito.
Aunque sea las migas.
Tengo hambre,
Tengo sed.”

No la encuentro.
¿Quién tiene sed?
Aquí todos están bien.
No hay nadie con problemas,
Nadie me necesita.
Puedo seguir a lo mío, ¿no?

La vuelvo a escuchar.
“Ayúdame”.
De verdad que no veo nada,
No veo moribundos,
No veo a nadie herido,
No veo pobres sin ropa,
No veo muertos de hambre,
No veo…

Es que no veo.
Pero no veo absolutamente nada.
Y cuando digo nada, es nada,
Y mucho menos a nadie.
Algo me dice que no me estoy enterando de nada.
Que el problema está en mis ojos y no en lo que tengo a mi alrededor,
Que estoy buscando esa voz donde no es,
Porque busco lejos, cuando en realidad está aquí.
Delante de mis narices.
En este chico que tengo a mi derecha,
En esta niña que tengo delante,
En mi compañero de trabajo,
En mi padre,
En mi madre,
En mis hermanos,
En mis amigos.

Y estoy tan ciega que no veo.
No veo sus heridas,
No veo sus problemas,
No veo que me necesitan,
No veo que me necesitas tú en ellos.

Jesús, necesito abrir los ojos.
Necesito quitarme esta venda que me impide ver.
Dejar de buscar dónde no voy a encontrar,
Dejar de llenar mi corazón vacío con cosas vacías.

Ayúdame a darme cuenta,
De que esa voz está aquí.
De que todas las respuestas están aquí.
De que cualquier solución está aquí.
De qué Tú, estás aquí.


El Cielo Aguarda

Llenas todo en silencio
Cristo transfigurado,
y nuestros latidos suenan
divinizados

Un instante se abre,
a un presente sin tiempo,
¡no cabe, no cabe en la razón!

Llévanos a ser luz, a ser sal.
De la mano de María, llévanos a dar.

¡Que el Cielo aguarda!
¡el Cielo aguarda!
a que en Tu Nombre
amemos al hombre
y, con tu mirada,
veamos cada corazón.
El Cielo aguarda.


Que el Cielo aguarda,
el Cielo aguarda,
porque se oyen
desde lo alto
nuestras plegarias.
El rumor de una revolución.
El Cielo aguarda.


Vamos, Señor, al mundo
sediento de Tu presencia.
Cien mil van como uno
para ofrecerla.

Nuestras voces son eco,
de una misma promesa,
¡no cabe, no cabe en la razón!

Llévanos a ser luz, a ser sal.
De la mano de María, llévanos a dar.

¡Que el Cielo aguarda!
¡El Cielo aguarda!
a que en Tu Nombre
amemos al hombre
y, con tu mirada,
veamos cada corazón.
El Cielo aguarda.


¡Que el Cielo aguarda!
¡El Cielo aguarda!
porque se oyen
desde lo alto
nuestras plegarias.
El rumor de una revolución.
El Cielo aguarda.
El Cielo aguarda.


Bendito

Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante

Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!

Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!


Madre de Hakuna

Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.

Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.