
Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
Siempre imaginé la felicidad ligada al
poder y a la comodidad.
Siempre imaginé la felicidad ligada a
mis sueños cumplidos.
No sabía que la felicidad era así.
Miembro de un pueblo, tengo familia,
Ciudadano del cielo y de estirpe
elegida,
De nación, piedra de iglesia, que
habita en Jerusalem.
Oveja del divino redil a quien el
pastor señala y susurra:
¡Estos son mi madre y mis
hermanos, soy de tu familia,
qué bonita es, tu Iglesia!
Mmmmmmm
Siempre imaginé la felicidad ligada al
poder y a la comodidad.
Siempre imaginé la felicidad ligada a
mis sueños cumplidos.
No sabía que la felicidad está aquí:
Aquí y no allí, ahora y no mañana,
En lo que hago y no en lo que queda
por hacer,
Dentro de mí, en saber que me amas
En serte fiel y no entender o poseer.
Allí la noche es clara como el día
lugar en desde el que miras y me
susurras:
¡Cuánto te he esperado!
¡Soy de tu familia!
¡Qué bonita es tu Iglesia!
Riéndome de mi autosuficiencia,
contigo pan blanco que me susurras:
¡Sed uno, como el Padre y yo!
¡Porque soy de tu familia!
¡Qué bonita es…!
¡Estos son mi Madre y mis
hermanos!
¡Soy de tu familia!
¡Qué bonita es tu Iglesia!
Del santo evangelio según san Lucas (16,10-13):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Inclínate
Martes.
San Nicolás.
9 de la noche.
¿Me he parado a pensar qué hago aquí?
A quién busco.
A quién miro.
Lo que he dejado de hacer.
Lo que estoy haciendo ahora mismo.
De rodillas.
Aquí paso un buen rato de rodillas,
Y la verdad es que es una posición incómoda.
La piedra está dura, me hace hasta daño.
Pero hay algo que me mueve a estar así.
A inclinarme,
A hacerme pequeña,
A reconocer que yo siendo nada,
Delante tengo a mi todo.
Me arrodillo ante mi Dios,
Pero está vez no quiero hacerlo porque sí,
Esta vez quiero hacerlo con el corazón.
Y por eso cierro los ojos.
¿Qué encuentro dentro?
¿Por quién late mi corazón?
Puede que ni si quiera encuentre un latido,
Que hoy esté demasiado dormido,
O que tanto ruido me impida escucharlo.
Pero hay una cosa que sí sé :
Esta lleno hasta arriba.
Lleno de cosas que ahora mismo estorban.
Choco con mis caprichos,
Con lo que tengo o dejo de tener,
Con el móvil, la ropa, el coche, el dinero, la comida, el alcohol…
Choco con mi mundanidad.
Y sin darme cuenta,
Me inclino hacia el otro lado.
Y te doy la espalda.
No, Jesús.
Párame.
No quiero darte la espalda.
Quiero darme la vuelta.
Así que abro los ojos.
Te miro,
Te busco,
Te llamo,
Y empiezo a despertar.
Estoy mirando a Dios.
De frente.
Cara a cara con mi verdad.
Con lo que soy.
Con lo que llevo dentro.
Y lo pongo aquí.
Para Ti.
Par tu gloria.
Para tu vida.
Y así puedo aprender a servirte.
Así sé cómo arrodillarme,
Así sé hacia donde inclinarme.
Me he hecho tantas preguntas
Intentando entender
Me he lanzado a buscarte
Sin saberte ver
Me he asomado al abismo
Me he atrevido a saltar y caer
Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta
Gritándote donde estas cuando me haces falta
Y me han dado respuestas
Pero no se que hacer
He prometido seguirte sin entender
Y hay un eco en lo hondo que me empuja hacia ti
Y aunque sea sin sentirte te buscaré
Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta
Gritándote donde estas cuando me haces falta x2
Estoy aquí, en el silencio
Estoy aquí, en este viento
Estoy aquí, soy este trozo de pan
Estoy aquí, en tu lamento
Estoy aquí, en ese eco
Estoy aquí, soy este trozo de pan
Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta
Gritándote donde estas cuando me haces falta (x4)
Y tu huracán romperá el cielo desde mi garganta
Gritándome cuanto me haces falta
Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante
Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!
Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!
Mirándote con Cristo me recreo,
tu espíritu de reina te embellece.
No conoces ni sombra de la muerte,
solo sabes decir “Sí”.
Ofreces tu carne al Padre y a tus hijos.
Femenina, me proteges.
Sólo te importa ofrecer un corazón
donde reclinar la cabeza:
¡de ti no puedo prescindir!
¡de ti no quiero prescindir!
Bendita entre todas las mujeres,
tú que ignoras tu belleza,
nada tuyo en ti ocupa lugar,
en ti quepo todo entero.
Contigo me siento único y tranquilo.
Tu mirada me comprende.
Tan solo yo quiero tener un corazón
donde reclinar la cabeza:
¡de ti no puedo prescindir!
¡de ti no quiero prescindir!
Ni el mismo Dios pudo prescindir de
Ti
¡de ti no quiso prescindir!
¡de ti no pudo prescindir!