Testimonio

🗓 10 de mayo de 2022


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Tan cerca

Ya ves que he querido estar tan cerca,
Tan cerca que he dejado mi presencia
en Ti.
Yo siempre estaré junto a la puerta,
Esperando que Tú me quieras abrir.


Aún cuando no estés escuchando,
Aún cuando dudes de que pueda ser
Yo.
Que sepas que estaré esperando, a tu
señal.

Vengo en lo escondido y tan callado,
Tan sólo quiero descansar un rato en
Ti.
Llego en el silencio y sin embargo,
Con un amor que necesito compartir.


Aún cuando no quieras mirarme,
Aún cuando te avergüence tu corazón,
Mi deseo es de perdonarte, y de
olvidar.


Haz silencio y hablaré tan fuerte,
haz silencio y déjame que entre.
Yo sólo se buscar en lo escondido.


Yo quisiera que algún día entendieras,
Que me sé de memoria todo lo que
hay en Ti,
Aunque Tú no quieras tu miseria,
Te quiero como eres, yo te quiero así,
Aún cuando estés herido y solo,
Aún cuando te rechacen, en el dolor,
Sabes que lo comparto todo,
Yo lo sufro contigo, es cosa de dos.


Haz silencio y hablaré tan fuerte,
haz silencio y déjame que entre
Yo sólo sé buscar en lo escondido.


Ya ves que he querido estar tan cerca,
Tan cerca que he dejado mi
presencia en ti.


Haz silencio y hablaré tan fuerte,
haz silencio y déjame que entre
Yo sólo sé buscar en lo escondido,
yo sólo sé saciar mi sed contigo


Ya ves que he querido estar tan cerca,
Tan cerca que he dejado mi presencia
en Ti.


Evangelio

Del santo evangelio según san Juan (10,27-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Seguirte

Tú nos conoces.
A cada uno.
Cada parte de mí.
Mis pensamientos.
Mis miedos
Mis dudas.

Sabes lo que me gusta, y ahí me llamas, y ahí vuelvo a despertar.
Sabes lo que me asusta, y ahí me abrazas, y me invitas a soltar.

Siempre bajo tu mirada.
Siempre detrás de tus pasos.
Porque Tú me hiciste,
Y me hiciste tuya.

Por eso sólo me pides que te escuche,
Sólo quieres que te deje entrar.
Guiarme, cuidarme, llevarme.
Enseñarme el camino,
Enseñarme la verdad.
Porque una vez más… solo Tú me conoces!
Y por eso no tienes un deseo mayor,
Nada más que yo te dé ese sí.
Sí a confiar en ti.
Sí a que me quieras.
Sí a que me des la vida eterna.
Sí a dejarte ser lo que quieres ser, nada más que mi pastor.

Esa es tu propia identidad Jesús.
Venir a buscar a cada una de tus ovejas descarriadas.
Venir a buscarme a mí.
Nacer por mí.
Morir por mí.
Resucitar por mí.
Un amor tan grande del que has querido hacerte dependiente.
Porque realmente me necesitas.
Me quieres tanto que me necesitas.
Te has dado tanto que me necesitas.
Y Me lo acabas de decir:
Un pastor no es nada sin sus ovejas.

Y me quieres tanto Jesús, que me quieres libre.
Y desde tu cruz llamas a mi libertad.
Y yo, que te quiero seguir, te escucho.
Escucho tu voz en mi familia.
Escucho tu voz en mis amigos.
A veces tus palabras están lejos.
Otras más cerca.
Pero si te dejo, Tú siempre resuenas en mi corazón.
Un eco que me invita a seguirte,
A seguir descubriéndote,
A seguir confiando.

Nada más Jesús.
Me acerco a escuchar tu voz.
Me acerco a descubrir tus misterios.
A dejar que Tú me guíes.
A responder a tu llamada y abrirte mi corazón.


Madre (Estación XIII)

Madre, ¿qué vale todo el universo y el
poder
frente a una sola llaga de tu Hijo?
Madre, ¿qué ven tus ojos cuando
lloras junto a Él,
cuando le besas todas las heridas?
Madre, quiero ver lo que tú ves.


Madre, ¿a dónde fueron las palabras
que escuché?,
¿a dónde fue el calor de sus latidos?
Madre, ¿a dónde fue tu Amado?, yo lo
buscaré,
y lo pondré al abrigo de tus brazos,
Madre, donde Dios quiso nacer.


Mécele en tus brazos esta noche
como ayer,
bajo el frío y el misterio de Belén.
Sólo con su sangre volveremos a
nacer,
con la sangre de Jesús de Nazaret.


Madre, yo bajaré temblando a Cristo
de la Cruz,
Lo cubriremos juntos de caricias.
Madre, me asomaré al costado abierto
de su amor,
y miraré los cielos nuevos

donde adoran a tu Hijo vencedor.


No hay dolor tan grande
comparable a tu dolor,
no hay más vida que la muerte por
amor.
Cuando todos huyan, cuando
pierdan la razón,
velaré contigo el Rostro de mi Dios.


Madre, átame fuerte con tus brazos a
la Cruz.
No quiero más tesoro que sus clavos.
Madre, quiero mirarte cuando no
encuentre la luz,
y recorrer contigo cada paso,
Madre, del camino de la Cruz.


Guárdame en tus brazos esta noche
junto a Él,
venceremos a la muerte con la fe.
Calmaremos juntos el deseo que
escuché
de sus labios que aún repiten
“Tengo sed”,
de sus labios que aún me dicen
“Tengo sed”.


Bendito

Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante

Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!

Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!


Madre de Hakuna

Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.

Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios

Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.