Socoyotita mia, soy tuyo

🗓 3 de mayo de 2022


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Vértigo

Quiero encontrarte
Quiero contarte mis planes, hacerte reir.
Quiero maravillarme
Quiero saber mirarte en la puesta de Sol
Quiero lo que Tú quieras
Quiero la fuerza que tienes para conquistar

Y a veces tengo vértigo,
no consigo apreciar
que sobran las palabras,
Basta con suspirar.
(x2)

Quiero entregarme
Quiero un mar de ilusiones poder navegar
Quiero abrirte la puerta
Quiero dejar que Tú seas la luz que hay en mí.

Y a veces tengo vértigo,
no consigo apreciar
que sobran las palabras,

basta con suspirar.
(x2)

Lerelerelerelere
lerelerelere
que sobran las palabras,
Basta con suspirar.

Y a veces tengo vértigo,
no consigo apreciar
que sobran las palabras,

basta con suspirar.
(x2)


Evangelio

Del santo evangelio según san Juan (21,1-19):

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar». Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo». Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?». Ellos contestaron: «No». Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro: «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almorzad». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».

Mendigo de amor

¿Me amas más que estos?
Otra vez,
¿Me amas?
Una vez más,
¿Me quieres?

Una sola vez no basta.
Me lo preguntas tres.
Y lo vuelves a hacer cada vez que te miro en este pan.
Ahí puedo ver tu mirada suplicante.
Ahí puedo ver tus ojos de mendigo,
Que nunca se cansan de pedir.

Y yo… ¿de verdad te quiero?
Parece fácil decir que sí.
Pero no estoy tan segura.
Te quiero querer Jesús.
Un amor confiado, un amor sin peros.
Y para eso me pides que deje de dar vueltas.
Me pides que salte.
Que te diga que sí, pero de verdad.
Pero yo… no sé si me atrevo.

Saltar al agua y correr a buscarte.
Saltar a tus brazos dejándolo todo.
Saltar y dejar que me abraces para hacerme tuya.
Por amor, dejarte ser.
Por amor, dejarte vivir en mí.
Por amor, dejar primero que Tú me quieras.
Que seas Tú quien me lleve.
Quién decida.
Quién lleve el ritmo.
Quien tire, quien suelte, quien hable o quien calle.

Sólo así podré seguirte.
Sólo así podré escuchar lo que me pides,
Y lo que pones cada día en mi corazón.
Por que es ahí donde puedo conocerte,
Es ahí donde puedo encontrarte.
Dejándote entrar, dejándote que mires,
Y que veas todo lo que hay.
Que dentro me sanes y me transformes.
Que dentro me moldees y me poseas.
Y entonces sí podré decirte, Jesús,
Que Tú ya lo sabes todo.
Y que por eso sabes que te quiero.


Conciénciame

Vengo a gritarte los deseos
de mi corazón
porque a sus últimos repliegues
sólo tus manos llegan,
sólo

Conciénciame, Señor
Conciénciame, Señor


De ser tu amado por mí mismo
y no por mis actos
De ser no sólo deseado
sino imprescindible para ti
Mmmmmmm x3

De ser persona de tu confianza
a pesar de mi pasado
Mendigo de tu vida
de tu humanidad necesitado

De ser yo templo en que estás vivo
con infinita fuerza
De ser motivo de que Dios
se recree en mi belleza

Conciénciame, Señor
Conciénciame,
de ser el único que puede
saciar tu sed de mí


De no estar hecho para el éxito
sino para el amor
De no vivir para mí mismo
sino para la comunión
Mmmmmmm x3

De no vivir de sentimientos
sino sensibilidad
No querer cumplir mis metas
sino amar tu voluntad.

De ser uno de los llamados
a tu Revolución
De ser carne de Cristo,
cuerpo de mi Señor

Conciénciame, Señor
Conciénciame, Señooooooor
Conciénciame, Señor
Conciénciame,
de ser el único que puede
saciar tu sed de mí


Mi pobre loco

Lo que necesita la vida para ser muy
bella
Es un loco que te quiera y que no te
deje ir
Me maravilla que me hayas elegido
Como un borracho enamorado, tras
de mí

Me daño al pensar que no puedo ser
tu favorita
No me quieres maquillada, o
intentando ser la más bonita
Y me pregunto cual será mi propia
belleza

Ábreme la puerta desde dentro,
cuélame en tus entrañas
Buenazo entregado y humillado me
seduces (bis)
Y yo te canto a ti, mi Pobre Loco

Me has hablado rozando el latido de
mi corazón
Escondido en silencio, mucho tiempo
Necesito la fuerza que me das para
sonreír y amar
Como lo haces tú, como lo haces tú

Me daño al pensar que no puedo ser
tu favorita
No me quieres maquillada, o
intentando ser la más bonita
Y me pregunto cual será mi propia
belleza

Ábreme la puerta desde dentro,
cuélame en tus entrañas
Buenazo entregado y humillado me
seduces (bis)


Oooo enséñame a bailar contigo
Oooo apriétame sin miedo en tu
abrazo
Oooo cada guiño tuyo hace que
sonreír sea mi ilusión

Ábreme la puerta desde dentro,
cuélame en tus entrañas
Buenazo entregado y humillado me
seduces (bis)
Y yo te canto a ti, mi Pobre Loco


Bendito

Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante

Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!

Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!