
Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
Tu conoces cada uno de mis gestos
Las palabras que quisiera pronunciar
Tu me estechas en tus brazos si tropiezo
Y me pierdo en medio de la oscuridad
No te olvidas de ninguno de mis sueños
Y a tu lado se hacen todos realidad
Buscaré tu rostro señor
Todos los deseos se hacen uno entre los dos
Buscare tu rostro señor
No hay amor más grande que el amor
Tu le das una respuesta a mis preguntas
Y me llenas el camino de tu paz
No hay barrera que no sabe con tu ayuda
No hay un cielo que no pueda conquistar
Que poco es una vida para darla
Que corta es junto a ti la eternidad
Buscaré tu rostro señor
Todos los deseos se hacen uno entre los dos
Buscaré tu rostro señor
No hay amor más grande que el amor
Buscaré tu rostro señor
Todos los deseos se hacen uno entre los dos
Buscaré tu rostro señor
No hay amor más grande que el amor
Buscaré tu rostro señor
Todos los deseos se hacen uno entre los dos
Buscaré tu rostro señor
No hay amor más grande que el amor
Buscaré tu rostro señor
Todos los deseos se hacen uno entre los dos
Buscaré tu rostro señor
No hay amor más grande que el amor
Del santo evangelio según san Lucas (3,10-18):
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué debemos hacer?» Él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros?» Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido». Unos soldados igualmente le preguntaban: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros?» Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga». Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.
Te dejo entrar
Pasan los días.
Uno, y otro, y otro.
Exámenes, entregas, prisas.
Siempre hay prisa,
Siempre corriendo.
Y de repente me hablan de Ti.
De repente me dicen que me prepare,
Que no es tontería,
Que vienes en dos semanas,
Y yo no sé muy bien que significa .
Entonces paro un momento .
Paro y miro.
Corazones arrodillados,
Corazones que te buscan, que te esperan,
Corazones iluminados por un pan,
Un pan que no tiene nada.
Que no necesita nada.
Que solo les quiere a ellos.
Que sólo quiere entrar en ellos.
Y me doy cuenta de que así es como vienes:
Sin nada, queriéndolo todo, queriéndome a mi.
Y qué hago yo Jesús?
Parar y vaciarme.
Olvidarme de mi,
Dejarte a ti.
Olvidarme de mi,
Y hacerles hueco también a ellos.
Y así, dando de lo que tengo,
Y de lo que no tengo también.
Viviendo con los brazos abiertos al que me necesita,
Y al que no también.
Así es como puedes llegar Tú a mi vida.
Con tu fuego, con tu Espíritu.
Y ahora Tú miras,
Y yo me dejo mirar.
Y por fin Tú naces,
Y yo te dejo entrar.
Ya ves que he querido estar tan cerca,
Tan cerca que he dejado mi presencia
en Ti.
Yo siempre estaré junto a la puerta,
Esperando que Tú me quieras abrir.
Aún cuando no estés escuchando,
Aún cuando dudes de que pueda ser
Yo.
Que sepas que estaré esperando, a tu
señal.
Vengo en lo escondido y tan callado,
Tan sólo quiero descansar un rato en
Ti.
Llego en el silencio y sin embargo,
Con un amor que necesito compartir.
Aún cuando no quieras mirarme,
Aún cuando te avergüence tu corazón,
Mi deseo es de perdonarte, y de
olvidar.
Haz silencio y hablaré tan fuerte,
haz silencio y déjame que entre.
Yo sólo se buscar en lo escondido.
Yo quisiera que algún día entendieras,
Que me sé de memoria todo lo que
hay en Ti,
Aunque Tú no quieras tu miseria,
Te quiero como eres, yo te quiero así,
Aún cuando estés herido y solo,
Aún cuando te rechacen, en el dolor,
Sabes que lo comparto todo,
Yo lo sufro contigo, es cosa de dos.
Haz silencio y hablaré tan fuerte,
haz silencio y déjame que entre
Yo sólo sé buscar en lo escondido.
Ya ves que he querido estar tan cerca,
Tan cerca que he dejado mi
presencia en ti.
Haz silencio y hablaré tan fuerte,
haz silencio y déjame que entre
Yo sólo sé buscar en lo escondido,
yo sólo sé saciar mi sed contigo
Ya ves que he querido estar tan cerca,
Tan cerca que he dejado mi presencia
en Ti.
Quiero alabarte sin parar
todo los días.
Que tu presencia sea el anhelo
de mi vida.
Yo quiero hacer tu voluntad.
Señor yo te quiero agradar.
Y quiero darte
siempre el primer lugar.
Yo quiero darte
siempre el primer lugar.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Si tu eres el rey.
El rey de mi vida.
El número uno en mi corazón.
A ti yo te rindo todo lo que soy.
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.