El Espíritu siempre sorprende

🗓 23 de noviembre de 2021


Ven espíritu ven

Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)

Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.


Tu misericordia

El día al día, le pasa su mensaje
La noche a la noche se lo susurra
Tu misericordia, Señor, llena la tierra
Úsame para llevarla a cada rincón

Llevaré tu misericordia a la universidad
Entraré en el corazón de cada amigo
Y con la fuerza de tu Espíritu diré

La misericordia ha entrado en esta casa (bis)
Levántate y anda

Llevaré tu misericordia a la universidad
Entraré en el corazón de cada amigo
Y con la fuerza de tu Espíritu diré

La misericordia ha entrado en esta casa (bis)
Levántate y anda

Hazme bendición para cualquiera
No me importa sangrar, solo quiero que
Que tu amor sin límites, que tu sed nos sane
Úsame para traer hoy tu ternura

Que mis ojos vean todo belleza
Descubriendo, el rostro de cada uno
Que mis oídos escuchen los gritos
mudos del prójimo
Que mi boca, manos y pies transmitan tu ternura

Y que mi corazón sienta en carne viva
(canon)

La misericordia ha entrado en esta casa (bis)
Levántate y anda


Evangelio

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:

«En verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Baila y déjate de historias

Ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenia para vivir.

¿Todo lo que necesita para vivir? Jesús, eso es mucho. Bueno, es que es todo.
Empiezo a enumerar cosas y no paro: mi carrera, mi espacio, mis aficiones, mi momento, mi cervecita, mi serie. Podría darte cualquier cosa, nada es importante. Podría dar mi vida entera. Espera ¿Podría dar mi vida entera? ¿podría dar todo lo que necesito para vivir? Mi trabajo, mi dinero, mi comida, mi tiempo, mi familia, mi aire, mi libertad, mi cuerpo, mi corazón. En todos los sentidos, darte mi corazón.
¿Se puede vivir así? Si das lo que necesitas para vivir, mueres. Pero contigo, muriendo vivo.
Eres exigente, Jesús. Seguirte lo abarca todo. No hay reservas. Me lo has dado todo, y todo quieres de vuelta.

Pero es posible. Sé que se puede, porque lo he visto. De eso te quería hablar hoy. De una persona que ha dado todo lo que tenía para vivir. De tu querida Marta. De tu gran amiga, con la que estarás disfrutando ahora mismo.

Quería darte las gracias por decidir crearla. Gracias por el regalo de su vida. Gracias por cruzarla en mi vida, y por enseñarme a bailar contigo viéndola a ella. Lo vi, Jesús, lo vi en ella. Es posible darlo todo. También lo necesario para vivir. Ella te lo dio. Te dio su trabajo, su dinero… o su falta de él. Su familia y su cuerpo. Te dio su corazón. Literalmente. Y decidiste quedártelo, para ti. ¿Por qué? Es un misterio, y espero que lo siga siendo. Yo me fío de Ti, como hizo ella.

Porque confiaba en Ti. Te lo confiaba todo. Los que la conocimos sabemos que es así. No se reservaba nada. Todo te lo entregaba, todo era ocasión de amarte, con su fragilidad. Con su pobreza. Solía decir “Que Jesús se sirva de esto para lo que quiera, pero se ha apoyado en la más blanda”. No sé Jesús, aunque sea un atrevimiento, estamos en confianza: yo no sé lo que es la santidad, y no voy a canonizar a nadie, pero vi a Marta vivir y ha transformado la muerte.

Vivía amando al mundo como una santa de copas.
Reconociendo su fragilidad, y dejándote transformar su mierda.
Sin reservarse su corazón, para poder morir tan viva.

Gracias Jesús, porque es la primera pringada que se va contigo. Y con 23 años, tan guapa, tan feliz, tan disfrutona, no ha dudado en darte su vida.

Está contigo, Jesús. Sé que está contigo, porque ya lo estaba antes. Tú, el que estás ahí, en el altar, eres el Pan vivo. El que te come vive para siempre. Y Tú le resucitas en el último día. No hace falta que me lo digas más claro. Pero sí necesito que me ayudes a creer. Y a dejarme de historias, sabiendo que Marta baila contigo.


Ocúpate tú de todo

Si el sudor me come vivo
Y me cuesta sonreír
Si se suman mis caídas
A propósito sin fin

Si me arden en los ojos
Mil millones de por qués
Si me ahogan muchos pocos
Ocúpate Tú de todo

Si me aprietan los bolsillos
Y no cabe mi reloj
Si prometo y no consigo
Recordar mi vocación

Si me cambian las estrellas
Por un tubo de neón
Si parece que estoy sólo
Ocúpate Tú de todo

Cruces solitarias, flores artificiales
Listas arrojadas al arcén
Prisas sin caminos
Horizontes en clave
Naufragios sin voz ni voto
Ocúpate Tú de todo

Si me arden en los ojos
Mil millones de por qués
Si me ahogan muchos pocos
Ocúpate Tú de todo
Si parece que estoy solo
Ocúpate Tú de todo


Bendito

Bendito sea Dios, su santo nombre
Bendito Jesucristo, Dios de carne
Bendita creación que enmoró a su Creador
Bendito deseado y deseante

Bendito sea Dios su ardiente corazón
Su preciosa sangre, su presencia
apasionada en el altar
Bendito el Espíritu libre y amante
Bendita la Madre de Dios, José, los
ángeles, los santos
Bendito Cristo entre nosotros:
¡¡su familia!!

Uuuuuuuuuuuuu
Que da la vida
¡¡Bendito sea Dios que da la Vida!!


Bendita sea tu pureza

Bendita sea Tu Pureza,
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea en
tan graciosa belleza.

A Ti Celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día: alma,
vida y corazón.

Mírame con compasión,
No me dejes Madre mía.
(Bis)

Bendita, sea Tu Pureza,
bendita, sea Tu Pureza,
no me dejes, (oh, no, no)
no me dejes, (oh, no, no)
Madre mía.

Bendita sea Tu Pureza,
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea en
tan graciosa belleza.

A Ti Celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día: alma,
vida y corazón.

Mírame con compasión,
No me dejes Madre mía.
(Bis)

Bendita, sea Tu Pureza,
bendita, sea Tu Pureza,
no me dejes, (oh, no, no)
no me dejes, (oh, no, no)
Madre mía.

Madre mía... Madre mía