
Ven Espíritu ven,
y llénanos Señor
con tu preciosa unción. (x2)
Purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
con tu poder
purifícanos y lávanos
renuévanos, restáuranos Señor
te queremos conocer.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».
“¿cómo puede este darnos a comer su carne?”
Se lo preguntaban los judíos hace 2000 años.
Pero…si te soy sincera, también me pregunto exactamente lo mismo yo, hoy.
¿cómo puedes darnos de comer tu carne?
¿Cómo puedes darte de comer a ti mismo?
Y ¿por qué lo harías?
Normal que los judíos se escandalizasen… es el mayor escándalo que podría ocurrir en el mundo!
Un Dios de carne, que además, ¡entrega su carne!
Pero todavía hay más.
Es carne de Vida Eterena…
¡Vida Eterna!
Por eso te entregas.
Nos lo prometes hoy.
Me paro otra vez en esto que dices:
“En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna…”
Y me doy cuenta de que no es algo lejano.
Es esta promesa que habla del hoy y del ahora… una promesa de vida eterna que puedo empezar a vivir hoy mismo!!! Aquí, y ahora.
¡¡Que puedo empezar a vivir esta Vida en Mayúsculas hoy!!
Y es sencillo, me dices qué tengo que hacer: comer de tu Carne y beber de tu Sangre.
Gracias Jesús por darme la Vida, la Vida Eterna, que empieza justo aquí.
Aquí, en tu cuerpo que se entrega.
Llévame contigo a todos lados,
que pueda dormir tranquilo bajo tu
preciso manto
Llévame contigo, no me sueltes de la mano,
Y que cuando sienta frío, note tu
cálido abrazo.
Llévame contigo, a donde quieras,
Y es que no hay mayor consuelo que
una madre que te quiera y que algún
día pudiera, al Cielo ir por tu escalera
Y entender que contigo Madre
querida, valió la pena
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir cion humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú el mejor regalo de mi Dios
Que no me canse nunca de mirarte
Y repetir con humilde devoción:
Te quiero con locura preciosa Madre
Tú Madre de Hakuna y mi corazón.